Juanma Castaño, sobre la solución para condenar al racista en el fútbol: "Si está prohibido aplaudir al árbitro, ¿por qué no taparse la boca?"
El director de El Partidazo de COPE lanza una controvertida propuesta para acabar con la impunidad de los insultos racistas que se producen en el terreno de juego

Juanma Castaño hace una propuesta para poder denunciar al racista en los campos de fútbol
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El debate sobre cómo atajar el racismo en el fútbol ha vuelto a la primera línea, especialmente tras el incidente entre Prestianni y Vinicius. Ante la dificultad de probar las agresiones verbales, el director de 'El Partidazo de COPE', Juanma Castaño, ha puesto sobre la mesa una solución que busca acabar con la impunidad de quienes se esconden tapándose la boca para insultar.
Una propuesta controvertida
Durante el programa, Castaño lanzó una pregunta directa que resume su idea: “Si está prohibido aplaudir al árbitro, ¿por qué no taparse la boca?”. El comunicador propone que se sancione el gesto de cubrirse el rostro durante una discusión o tangana para evitar que se profieran insultos racistas sin que puedan ser demostrados.
Si se tapa la boca con la camiseta e insulta al árbitro, se va a la calle"
La medida, según se debatió, no buscaría prohibir el gesto en todo momento, sino en contextos de alta tensión entre jugadores donde puede ser utilizado para ocultar una agresión verbal. La analogía con la sanción por aplaudir a un colegiado sirve para ilustrar cómo un gesto, en apariencia inofensivo, puede ser interpretado como una falta de respeto sancionable dependiendo de la situación.

Incidente entre Vinicius y Prestianni
El problema de la prueba
Uno de los mayores obstáculos para castigar el racismo es la dificultad probatoria, un punto en el que el régimen sancionador en España se considera “más garantista”. El recuerdo del caso entre Cala y Diakhaby, que no pudo ser demostrado, evidencia la complejidad de estas situaciones, donde la palabra de uno se enfrenta a la del otro sin más evidencias.
Para condenar a alguien hay que demostrarlo"
En el debate se recordó el precedente de la liga inglesa, que sancionó a un futbolista con ocho partidos basándose en el testimonio del jugador que recibió el insulto. Por otro lado, también se citó la opinión de un juez del Tribunal Supremo, quien señaló que en algunos casos existen “indicios probatorios” como “la boca tapada, la reacción inmediata y un testigo”, aunque este sea un compañero de equipo.

Prestianni, en el supuesto insulto a Vinicius en el Benfica - Real Madrid
Un debate más allá del gesto
El problema de fondo, según apuntaron los tertulianos, es la normalización de las “barbaridades” que se dicen en el campo para desestabilizar al rival, amparadas en la vieja máxima de que “lo que pasa en el campo se queda en el campo”. Un cambio de mentalidad, apoyado por leyes más duras, se presenta como una necesidad para que estas conductas dejen de producirse tanto en el césped como en la grada, a pesar de que el entorno del jugador acusado niegue los hechos.
Finalmente, se destacó la importancia de la reacción colectiva de los compañeros ante un insulto racista. En el reciente incidente, se vio a Vinicius reaccionar solo en un primer momento, y no fue hasta después que otros jugadores como Mbappé intervinieron. La consigna es clara: la lucha contra el racismo debe ser una acción conjunta e inmediata de todo el equipo.
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