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MODA JAPÓN (Crónica)

Cinco kimonos para estrechar lazos entre España y Japón

Clara Auñón.,Madrid, 7 mar (EFE).- Hay muchas palabras japonesas que se entienden en todo el mundo, como 'maiko' o 'kimono', una prenda que transmite un lenguaje propio, los modos y maneras elegidos por el maestro Nobuaki Tomita para celebrar los 150 años de las relaciones diplomáticas entre Japón y España.,Tomita, uno de los cuatro mejores diseñadores de kimonos del mundo según la publicación nipona Fujin Gaho, quiere que el kimono "no sea algo exclusivo de la tradición japonesa, sino que la ge

  • Agencia EFE

Clara Auñón.

Hay muchas palabras japonesas que se entienden en todo el mundo, como 'maiko' o 'kimono', una prenda que transmite un lenguaje propio, los modos y maneras elegidos por el maestro Nobuaki Tomita para celebrar los 150 años de las relaciones diplomáticas entre Japón y España.

Tomita, uno de los cuatro mejores diseñadores de kimonos del mundo según la publicación nipona Fujin Gaho, quiere que el kimono "no sea algo exclusivo de la tradición japonesa, sino que la gente joven pueda acceder a esta parte de nuestra cultura", tal como declaró a Efe en el Museo del Traje CIPE de Madrid.

Allí, "Tomita-san" cambió su ropa de calle y su imprescindible mascarilla higiénica por un "haori" y, ataviado a la manera tradicional, impartió una clase maestra sobre la ceremonia de vestir un auténtico traje nipón, que poco o nada tiene que ver con las versiones "low cost" tan en tendencia en Occidente.

Adaptaciones asequibles más ligadas a la moda que a la tradición y que, curiosamente, tienen todo el respaldo de Nobuaki Tomita (Kyoto, Japón, 1963), admirador confeso de combinar variaciones occidentales del kimono con "vaqueros y deportivas". "El futuro del kimono es mezclarlo con nuevas tendencias", afirma.

"Los tiempos cambian, para defender la tradición hay que usar cosas nuevas que atraigan la atención del público", señala este amante de su cultura y visionario emprendedor, que a los 27 años fundó su propia empresa de kimonos: Kyokaori.

Tomita ha realizado trajes para más de 2.000 programas de televisión, obras de teatro, películas y revistas en Japón, y desde 2006, exporta esta parte de la cultura nipona a todo el mundo a través de producciones de Hollywood.

A lo largo de su carrera ha creado piezas como un kimono masculino compuesto por una bata interior de seda blanca, estampada con líneas horizontales y verticales de tonos oscuros, sobre la que se coloca un impresionante "haori" azul marino en el que aparece representado Raijin, el dios shinto de los truenos y el fuego.

El conjunto se utilizó en una serie japonesa para vestir al jefe de la yakuza, tal como explicó Tomita mientras ajustaba el "obi" (cinturón) y el "eri" (cuello) al cuerpo de un afortunado voluntario que pudo vestir este exclusivo kimono, de un valor aproximado de tres millones de yenes, unos 22.000 euros.

Este ha sido uno de los cinco trajes exclusivos que el maestro ha elegido para representar a Japón en Madrid. Prendas que, además de contar historias, esconden todo un cosmos de simbología y filosofía vital.

El maestro ha explicado que en vida, el kimono se cruza dejando la parte izquierda sobre la derecha para facilitar el movimiento al levantarse, por ejemplo, durante la ceremonia del té. A los difuntos, por el contrario, se les pliega la parte derecha superior, en señal de que han alcanzado un "estado superior" a la existencia terrenal.

"Antes creía que el kimono era solo para los japoneses, pero trabajando en Hollywood vi que hay mucha gente a la que le gustaría poder ponerse uno", ha contado con alegría Tomita, quien señala que, lejos de ser reacios a compartir sus tradiciones, los japoneses se sienten tan halagados como cualquiera cuando su cultura es apreciada en el extranjero.

No es de extrañar que sus creaciones enamoren a las caprichosas mentes de la industria del cine. Porque el maestro, haciendo honor a su título, renueva constantemente el kimono, empleando fresas o chocolate para pintar sobre la tela delicados motivos orgánicos.

"En alguna ocasión también he utilizado aguas termales o incluso el agua que queda de limpiar el arroz, deja la tela mucho más suave y bonita", concluye Tomita con una sonrisa.

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