San Prudencio 2026 llena Armentia de tradición, romería y ambiente festivo
Miles de personas celebran el día grande de Álava entre campas, gastronomía y actos institucionales, con el mensaje del Obispo sobre la polarización y la Medalla de Álava para el doctor Mikel Sánchez
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Álava vive este 28 de abril su día grande. San Prudencio ha vuelto a reunir a miles de personas en las campas de Armentia, epicentro de una jornada que mezcla tradición religiosa, ambiente popular, gastronomía, música, puestos, familias, cuadrillas y actos institucionales.
Desde primera hora, Vitoria-Gasteiz ha arrancado la celebración con el tradicional zortziko en la Plaza de la Provincia, frente a la Diputación Foral de Álava. Después, el foco se ha trasladado a Armentia, donde la basílica románica y sus campas han vuelto a convertirse en punto de encuentro para generaciones enteras de alaveses. Mención especial a la Cofradía de San Prudencio, pendiente desde hace tantos años de este día tan especial en el territorio alavés.
Don Juan Carlos Elizalde oficiando la misa pontifical en la Basílica de Armentia
El mensaje del Obispo: paz frente a la polarización
La jornada ha estado marcada también por la misa pontifical presidida por el Obispo de Vitoria, Don Juan Carlos Elizalde, que ha lanzado un mensaje de fuerte contenido social.
En su homilía, ha llamado a los cristianos a ser “sembradores de paz” en un mundo agitado y ha pedido “dejar las trincheras” y no convertir al diferente en enemigo.
Elizalde ha advertido además sobre la polarización social y política, asegurando que el rechazo hacia el otro puede llegar a ser más fuerte que la adhesión a las propias ideas. También ha defendido una migración “ordenada y compasiva” y una sociedad alavesa capaz de acoger e integrar.
Puestos de talos en la fiesta de San Prudencio, en Armentia
Bocatas, rosquillas y tradición
En las campas, mientras tanto, la fiesta ha seguido su curso. Rosquillas, talos, sidra, txakoli, morcillas, tortillas, perretxikos y bocatas han formado parte del paisaje habitual de San Prudencio.
Entre los puestos, muchas personas repetían tradición; otras descubrían la fiesta por primera vez.
“Venimos a por las rosquillas antes de que se acaben”, contaban algunas asistentes. Otros, llegados desde fuera casi por casualidad, se mostraban sorprendidos por el ambiente: “Hemos tenido mucha suerte, nos ha encantado”.
COPE Euskadi desde Armentia, con la Diputada Foral Ana del Val
Una fiesta que pasa de generación en generación
San Prudencio sigue siendo una fiesta profundamente familiar. Un hijo recordaba para COPE que antes era su madre quien le llevaba de pequeño y que ahora es él quien la acompaña a ella. Esa transmisión de generación en generación sigue siendo una de las claves de una jornada que mantiene su esencia año tras año.
Cruz Roja y seguridad en las campas
El dispositivo de Cruz Roja también ha estado presente en Armentia, con personal preparado para atender cualquier incidencia, desde cortes o torceduras hasta problemas de salud más graves.
Desde la organización destacan que cada vez la ciudadanía está más concienciada, en una jornada en la que se espera gran afluencia durante todo el día.
La Medalla de Álava, reconocimiento al talento
San Prudencio es también día de actos institucionales. La Diputación Foral de Álava entrega este año la Medalla de Álava al traumatólogo y cirujano Mikel Sánchez Álvarez, máximo reconocimiento del territorio.
El galardón reconoce una trayectoria marcada por la excelencia clínica, la innovación científica y el compromiso con la mejora de la salud, situando además a Álava como referencia internacional en investigación médica.
Una fiesta “muy nuestra”
El diputado general de Álava, Ramiro González, ha destacado que San Prudencio es una fiesta “muy nuestra”, una jornada de reencuentro en la que el territorio celebra su identidad y su pertenencia a una comunidad. La lluvia, una vez más, ha formado parte del guion porque se tenía en cuenta, sobre todo en las primeras horas pero después se iba disipando la preocupación por ella cuando salían los rayos de sol a mediodía. San Prudencio arrastra el apodo popular de “santo meón”, y este año los paraguas han vuelto a estar cerca en Armentia ya que había llovido bastante en la víspera.
Un ritual colectivo
San Prudencio no es sólo una fiesta religiosa ni sólo una romería. Es uno de los grandes rituales colectivos de Álava: una jornada de memoria, encuentro, identidad, tradición y convivencia.
Y, como cada año, con lluvia o sin ella, Álava ha vuelto a Armentia.