Julen Rekondo, sobre la fuga de benceno en Muzkiz: "Con Petronor llueve sobre mojado, suma muchos problemas en sus 50 años de existencia"

El químico y divulgador ambiental subraya que el benceno está catalogado como sustancia cancerígena por la legislación vigente

Carlos Molina

Bilbao - Publicado el - Actualizado

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El químico y divulgador ambiental Julen Rekondo ha advertido en declaraciones a COPE Euskadi sobre los riesgos del benceno tras el último episodio registrado en el entorno de la refinería de Petronor, en Muskiz. Rekondo ha explicado qué es esta sustancia, cómo afecta a la salud y ha cuestionado tanto la gestión del incidente como el marco legal que regula este tipo de emisiones.

“El benceno es un hidrocarburo que se puede encontrar en la naturaleza en cantidades muy pequeñas”, ha señalado. Sin embargo, su presencia es habitual en entornos industriales vinculados al refino de petróleo. En el caso de Petronor, la instalación se dedica al procesamiento del crudo para la obtención de carburantes destinados al transporte, la producción eléctrica y otros sistemas energéticos.

El problema, ha subrayado Rekondo, es que el benceno está catalogado como sustancia cancerígena por la legislación vigente. “Puede inhalarse y, dependiendo de la dosis y del tiempo de exposición, puede provocar cánceres, problemas sanguíneos y afecciones en el sistema nervioso”, ha detallado. Aunque el riesgo varía según la concentración y la duración de la exposición, el experto ha recordado que existen colectivos especialmente vulnerables, como niños, personas mayores o quienes padecen patologías previas.

También ha puesto el foco en los trabajadores de la refinería. Según ha indicado, acudieron a su puesto sin haber recibido información previa sobre el incidente y abandonaron posteriormente el lugar ante la preocupación generada. “Eso también hay que tenerlo en cuenta”, ha recalcado.

cinco décadas de actividad

Rekondo ha contextualizado lo ocurrido dentro de la trayectoria histórica de la planta, construida en 1968. "Con Petronor llueve sobre mojado, suma muchos problemas en sus 50 años de existencia", ha apuntado. Además, ha recordado que la refinería concentra en torno al 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Comunidad Autónoma Vasca.

En cuanto al impacto sanitario, ha citado datos del Departamento de Salud Pública del Gobierno Vasco según los cuales Muskiz presenta tasas de mortalidad por cáncer de pulmón entre un 11% y un 45% superiores a la media vasca. “Es una cifra considerable”, ha afirmado, si bien ha reconocido que en Euskadi existen otras fuentes emisoras relevantes, como la industria en general y el transporte por carretera.

No obstante, ha insistido en que Petronor presenta “problemas específicos de contaminación” más allá de su contribución al cambio climático. En los últimos días, además de la fuga de benceno, se produjo una paralización de la producción por falta de suministro eléctrico, lo que, según ha señalado, también habría generado emisiones de benceno y xileno.

Uno de los aspectos más críticos señalados por Rekondo es el marco normativo español. Actualmente, la legislación establece valores promedio anuales para el benceno, pero no contempla límites específicos para picos puntuales de alta concentración. Durante el incidente, según datos mencionados en la entrevista, se habrían registrado valores que pasaron de 100 a 200 nanogramos por metro cúbico, cifras que el experto considera “muy elevadas”. 

Sin embargo, al tratarse de mediciones puntuales, no computarían automáticamente como incumplimiento si el promedio anual se mantiene dentro de los límites.

Para Rekondo, este vacío legal es problemático, especialmente cuando las autoridades recomiendan medidas excepcionales. Aunque el Gobierno Vasco no empleó formalmente el término “confinamiento”, sí pidió a la población que evitara salir a la calle y que los escolares regresaran a sus domicilios. “Eso es un confinamiento en toda regla”, ha sostenido, subrayando la gravedad implícita en la recomendación.

medidas preventivas

El químico también ha criticado el retraso en la comunicación de las medidas preventivas, que, según se ha apuntado, habría sido de alrededor de diez horas. “Es demasiado”, ha afirmado, vinculando esta demora con una falta de transparencia que, en su opinión, ha caracterizado históricamente la gestión de incidentes en la planta.

En cuanto a la dispersión del contaminante, Rekondo ha recordado que la contaminación atmosférica no entiende de fronteras municipales. La red de sensores de calidad del aire en Muskiz y el área metropolitana de Bilbao permite medir concentraciones en distintos puntos, pero factores como el viento —en este caso, viento sur— influyen decisivamente en la propagación. Ha citado estudios del Gobierno Vasco que detectaron contaminantes procedentes de la refinería en Getxo, municipio sin industria pesada, debido precisamente a la dinámica atmosférica.

En definitiva, Rekondo ha insistido en la necesidad de revisar los mecanismos de control, reforzar la transparencia y actualizar la normativa para que contemple no solo medias anuales, sino también episodios agudos que, aunque breves, pueden tener un impacto significativo sobre la salud pública y el medio ambiente.