La huelga en Tubos Reunidos arranca a la espera de la primera reunión por el ERE
El comité de empresa advierte que no aceptará despidos ni recortes y exige a las instituciones una implicación real para garantizar el futuro industrial
San Sebastián - Publicado el - Actualizado
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La plantilla de Tubos Reunidos inicia este domingo a las diez de la noche la primera de las jornadas de huelga convocadas en sus plantas de Amurrio y Trápaga. La protesta coincide con la primera reunión, este lunes 9 de febrero, entre el comité y la dirección de la empresa para conocer los detalles del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que la compañía pretende aplicar. El comité ya ha advertido que no aceptará despidos ni recortes en los derechos laborales y ha convocado una segunda jornada de huelga para el 13 de febrero.
La huelga de Tubos Reunidos afecta a la planta de Amurrio mientras que la de Trápaga no ha convocado paros a la espera de conocer este lunes el número de afectados por el ERE.
Será este lunes cuando la dirección se reúna con una representación sindical de ambas factorías y dé a conocer el impacto concreto que tendrá el ERE anunciado por Tubos Reunidos en sus plantas de Trapagaran (Bizkaia),con unos 300 empleados, y Amurrio (Álava), con unos 900 operarios. UGT-Euskadi teme que los despidos en Tubos Reunidos superen "con mucho" los 130 trabajadores, según ha manifestado en vísperas de conocer el alcance del ERE.
paro desde las diez en la fábrica de amurrio
El paro comenzará en realidad esta noche, a las diez, cuando entre el turno de noche en la fábrica de Amurrio. A las siete de la mañana del lunes está convocada una concentración de la plantilla en el puente de entrada a la fábrica, mientras que la reunión con la dirección será a partir de las diez de la mañana.
La delegación sindical unitaria de ambas plantas que va a componer la mesa negociadora del ERE estará integrada por ocho delegados sindicales de la planta alavesa y cinco de la vizcaína. ELA encabezará la representación sindical, con cinco miembros; seguido de UGT, con tres; LAB y CCOO, con dos cada uno; y ESK, con uno.
Tubos Reunidos ha justificado el ERE tras haber perdido su principal mercado, el estadounidense, por los aranceles de Trump al acero, elevados al 50 % desde junio, en un momento en el que la firma arrastra una deuda de casi 250 millones, cuando su valor actual en bolsa es de 44 millones.
Una respuesta a la gestión empresarial
Comité de Empresa de Tubos Reunidos
Con una pancarta en la que se leía “no a los despidos”, el comité de empresa de la fábrica de Amurrio, la principal del grupo, subraya que "activan la lucha". Consideran que la situación actual, con una deuda de más de 200 millones de euros que incluye un rescate de la SEPI, no se debe a una crisis sobrevenida como la de los aranceles de Trump.
Por el contrario, el comité defiende que es el resultado de una serie de decisiones empresariales adoptadas "bajo el paraguas de un apoyo público excepcional que conllevaba el mantenimiento de la actividad y el empleo".
El comité ha sido contundente en sus exigencias: "Exigimos a la empresa que retire cualquier planteamiento de ERE, y a las instituciones que dejen de limitarse a hablar de seguimiento o de preocupación". Añaden que "No necesitamos declaraciones, necesitamos implicación real, la misma implicación que demostraron a la hora de conceder ayudas públicas".
La mediación del Gobierno Vasco
Por su parte, el consejero de Industria, Mikel Jauregui, ha mostrado su cercanía con la plantilla y ha pedido prudencia. El consejero ha confirmado que se reunirá el próximo 13 de febrero con el comité de empresa de Tubos Reunidos.
En dicho encuentro, el Gobierno Vasco intentará "buscar soluciones a la compleja situación de la empresa para minimizar el impacto del ERE y garantizar el futuro industrial de las dos plantas", según ha explicado el propio Jauregui.
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