Gazteklasika, el primer festival de música clásica creado por y para jóvenes: "Es más una experiencia que un concierto"

Tres músicos veinteañeros lanzan un certamen en Vitoria que fusiona la música con catas de vino, literatura y arquitectura para atraer a nuevas audiencias

Elisa López

Vitoria - Publicado el - Actualizado

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Nace una nueva partitura y se toca en Vitoria, Gazteklasika, el primer festival de música clásica organizado por jóvenes y dirigido a ellos. La iniciativa surge en un contexto favorable ya que según el estudio Classical Pulse 2026, "las generaciones más jóvenes son las que más se acercan" a este género. En concreto, señala que España es el país de los diez analizados en el que los menores de 45 años son quienes más abundan entre el público que asiste a un concierto de música clásica, más del 90% lo había hecho en el último año. 

desde la cuna

El viento parece soplar a favor de este festival que se celebrará del 10 al 16 de junio y cuyas entradas salen a la venta desde el 1 de abril. Detrás de este ambicioso proyecto se encuentra una junta directiva integrada por Pablo López Ortega, clarinetista de 21 años y director artístico; Adrián Martínez, violista de 24 años y director técnico; y Estíbaliz Arroyo, soprano de 29 años y directora de comunicación. En COPE Euskadi cuentan que su vínculo con la música es profundamente vocacional. 

Pablo, Estíbaliz y Adrián, el trío de Gazteklasika

Pablo recuerda que desde muy pequeño tenía una "mente muy creativa" y que al llegar el momento de ir al conservatorio "lo tenía claro, tocar el clarinete". A Adrián le costó más encontrar su instrumento hasta que llegó "el flechazo" con la viola. Ninguno tenía precedente musical en la familia, Estíbaliz sí. Criada en un ambiente artístico por sus padres pintores, descubrió su pasión por el canto, que combina con su formación en Arte, en un coro vitoriano.

una vivencia completa

El objetivo principal de Gazteklasika es transformar la percepción de la música clásica en el público joven. "El festival nace de una junta directiva joven, se interpreta mediante gente joven y, sobre todo, se quiere alcanzar a gente también joven", afirma Adrián. La clave, según sus organizadores, es  ofrecer una vivencia completa. "Es más una experiencia que un concierto a secas".

Catedral Santa María Vitoria

Se parte de la premisa de que el público joven conecta con la música clásica cuando se le proporcionan las "herramientas adecuadas", como ha demostrado el fenómeno de artistas como Rosalía, que en su último álbum, Lux, se ha acompañado de un orquesta sinfónica. Por ello, han diseñado un programa que evita que el espectador se siente simplemente "una hora sin decir nada a escuchar lo que toquemos". Se trata de ofrecer una "oportunidad para ver lo que se pierden y lo que pueden empezar a partir de ahora a disfrutar un poco más".

maridajes artísticos

La programación del festival es un reflejo de esta filosofía, con cinco conciertos principales que entrelazan la música con otras disciplinas para contextualizarla y enriquecerla. "Para darle un valor añadido", abunda Pablo, quien explica que el planteamiento está pensado para que de "igual el nivel que de conocimiento musical" que tenga el asistente, ya sea su primera experiencia o un experto en la materia, "va a aprender cosas". 

El viaje comienza el miércoles 10 de junio en el Museo de Bellas Artes, donde una musicóloga explicará la relación entre la música vasca interpretada y la pintura expuesta. Al día siguiente, el pórtico de la Catedral de Santa María acogerá un concierto dedicado a Bach, precedido por una charla del arqueólogo Ismael García sobre el estado del templo en la época del compositor.

El viernes 12, la propuesta incluye un quinteto de viento maridado con una cata de vinos en colaboración con Vinosfera. El fin de semana, la actividad se traslada al Conservatorio Jesús Guridi con dos de los conciertos "más especiales". El sábado será el turno de la música de Clara y Robert Schumann y Brahms, en un formato concierto ‘Candlelight’ que incluirá una dramatización de las cartas y diarios de Clara Schumann. Esta fusión de disciplinas es una de las señas de identidad del festival, ya que como apunta Estíbaliz, "cada proyecto aporta una experiencia diferente, las actividades complementarias a la música explican lo que no podemos entender". "Va a ser un disfrute pleno". 

Candlelight

Reconectando con una generación ‘impaciente’

Ante el reto de captar la atención de una generación acostumbrada al consumo rápido, el trío de Gazteklasika reivindica la naturaleza de la música clásica. Adrián considera que, a diferencia de otros estilos, "es una música muy compleja, extensa", donde suceden muchas cosas simultáneamente. Esta complejidad, lejos de ser una barrera, es una invitación a la "relajación, la desconexión" y a apreciar la "cohesión" entre los distintos instrumentos. 

"Invito a que el público se abra a imaginarse la historia que quiera. Nosotros somos como la la banda sonora de tu historia, no sabemos cuál es, y eso lo hace fascinante".