Elizalde sobre las manadas: “La juventud vive en un entorno de excesos y un mundo virtual deshumanizante"

El obispo de Vitoria ha pedido en Cope Euskadi reflexionar sobre el motivo de estas agresiones crecientes.

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 06 ago 2019

El obispo de Vitoria, Don Juan Carlos Elizalde, vive con preocupación los casos, cada vez más frecuentes, de violaciones en grupo, como la que sufrió una joven de 18 años en Bilbao el pasado viernes. “Es un tema de dignidad humana”, ha señalado Elizalde, quien señala al mundo virtual como uno de los factores que pueden incidir en que estas agresiones crezcan, ya que, a su juicio, se trata de un mundo “a veces deshumanizante en las relaciones sin amor” porque desvincula la sexualidad de la afectividad. Esto unido a “las drogas y el alcohol en un entorno de excesos tiene resultados horrendos”, ha señalado el obispo de Vitoria. En COPE EUSKADI ha pedido una reflexión: “quizá la sociedad esté permitiendo una sobreestimulación, que aflora en condiciones especiales en fiestas. Estamos obligados a pensar en el día a día de qué se alimentan nuestros jóvenes, qué hay en su corazón”.

Misa pontifical

Vitoria ha celebrado su día grande en honor a la Virgen Blanca y a ella se ha dirigido Elizalde durante la misa pontifical en la Iglesia de San Miguel. Ha asegurado que María vivió tensiones con Jesús, como madre e hijo, pero las gestionó como oportunidad de crecimiento. Hoy ha pedido resolver con acierto “tensiones” en muchos ámbitos, tensiones entre la conciliación del trabajo con la familia, entre la ayuda al inmigrante con nuestro bienestar y seguridad, con especial alusión a su problema de vivienda cuando hay tantos pisos vacíos. También ha deseado que los partidos políticos puedan llegar a acuerdos, dada la situación de minoría de muchos gobiernos, que resuelvan situaciones injustas.

No existen los creyentes no practicantes

También ha apuntado tensiones en la propia fe. “Ser cristiano no es simple y supone afrontar la duda, la perplejidad, muchas dificultades y zancadillas, es en muchas ocasiones contracultural. Difícilmente crecemos en la fe sin la ecurastía, la confesión o la caridad, no existen creyentes no practicantes”, ha afirmado. También se ha referido a la inclusión en la Iglesia de todas las sensibilidades para no caer en exclusiones y ha deseado que todo se resuelva en la "cultura del encuentro".

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