Así ayuda la podología forense a resolver crímenes: "La pisada no miente" asegura el experto
Pablo Martínez-Escauriaza analiza en COPE cómo el estudio de las huellas, el calzado y la forma de caminar se han convertido en una pieza clave en investigaciones criminales y procesos judiciales
Euskadi - Publicado el - Actualizado
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En una escena del crimen donde no hay rostro, huellas dactilares ni ADN, la clave puede estar en el suelo. Una huella de una zapatilla o el análisis de una forma de caminar grabada por una cámara son indicios que abren la puerta a la podología forense, una disciplina emergente en España capaz de convertir una pisada en una prueba judicial. Pablo Martínez-Escauriaza Peral lo ha contado en COPE Euskadi, escucha su interesante entrevista clickando junto a la imagen superior.
¿Quién es el podólogo forense?
El podólogo forense actúa como perito para auxiliar a las fuerzas de seguridad y a la judicatura. Su labor es científica y académica, traduciendo el análisis de huellas, calzado y la marcha en informes técnicos para procesos penales y civiles. Uno de sus mayores referentes es el doctor Pablo Martínez-Escauriaza Peral, director académico del único máster en España y en el ámbito hispanohablante sobre la materia.
Pablo Martínez-Escauriaza, podólogo forense, en COPE Euskadi
Lo último que piensa un agresor es en cómo va a pisar"
La manera de caminar o de pisar es algo que no se puede fingir, y menos en el escenario donde se comete un crimen. Según Martínez-Escauriaza, aunque un ataque sea premeditado, en el momento de la ejecución el agresor "lo último que piensa es en cómo va a pisar". La biomecánica y la forma de caminar o correr quedan plasmadas como una evidencia que puede convertirse en prueba judicial.
Cooperación para una mayor eficacia
Pese a que en España los trabajos de criminalística están desarrollados en el ámbito únicamente policial, los peritos podólogos tienen capacidad para acceder a un escenario del crimen con permiso judicial. Martínez-Escauriaza defiende que la cooperación directa con los agentes desde el primer momento permitiría aunar el conocimiento policial con los conocimientos de base clínicos del podólogo, enriqueciendo la investigación.
Cuanta más información veraz y con fundamento científico se obtiene, estamos favoreciendo la ayuda y la cooperación"
Esta sinergia profesional facilitaría el esclarecimiento del delito. Como señala el experto, "Cuanta más información veraz y con fundamento científico se obtiene, no sólo estamos favoreciendo la ayuda y la cooperación como civiles o como colaboradores de cuerpos policiales, sino que estamos favoreciendo judicialmente a un magistrado". Para ello, propone "adaptar" la ley y fomentar la cooperación entre las consejerías de Interior y de Justicia.
Del crimen de Almonte a la crisis migratoria
Esta disciplina se hizo especialmente visible en España a raíz del caso del doble asesinato de Almonte, aún sin resolver, donde la colaboración con la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil fue clave. El análisis de las huellas de pisada en la escena del crimen permitió demostrar la compatibilidad de las mismas, aunque la decisión final dependa de la administración de justicia.
Más allá del ámbito criminal, la podología forense ha demostrado ser una herramienta valiosa en las actuales crisis migratorias. Se utiliza para determinar la edad de menores no acompañados, ya que los núcleos de osificación del pie ofrecen una información muy precisa sobre el crecimiento óseo; el hueso escafoides del pie es el último en hacerse adulto en una persona.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.