La advertencia de Euskalmet ante Ingrid: por qué un aviso amarillo también puede ser grave
La clave para evitar daños ante un temporal no es el color del aviso, sino entender que la autoprotección y reducir la exposición personal es fundamental. Santiago Gaztelumendi lo explica en COPE Euskadi
Euskadi - Publicado el - Actualizado
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La llegada de temporales invernales, con sus danas, fuertes vientos y lluvias intensas, pone sobre la mesa la importancia de los avisos meteorológicos. Pero, ¿los interpretamos correctamente? Santiago Gaztelumendi, director de estrategia y coordinación de Euskalmet, explica que, aunque ahora "prestamos más atención a los avisos que hace unos años", todavía se peca de "inconsciencia" en muchas ocasiones. Escucha la entrevista completa clickando en la imagen superior. Además entra la borrasca Ingrid este fin de semana y hay que estar preparados.
¿Aviso, alerta o alarma?
Uno de los errores más comunes es confundir la terminología. Gaztelumendi aclara que en Euskadi el sistema es integral y no se habla de "avisos amarillos, naranjas y rojos", sino de "aviso amarillo, alerta naranja o alarma roja". Esta distinción es crucial, ya que los colores emitidos por el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, a través de Euskalmet, "ya indican impacto" y no son meramente informativos como los de otras agencias.
Mientras que en los niveles naranja y rojo las autoridades intervienen directamente sobre la actividad, llegando a prohibirla, en el terreno de los avisos amarillos la responsabilidad recae sobre el individuo. "Dependemos mucho de la autoprotección", subraya el experto, recordando que también se producen accidentes en este nivel porque la gente se expone más de la cuenta o realiza actividades que no debería.
En un aviso amarillo uno también puede sufrir ciertos efectos personales"
La autoprotección es la clave
La prevención de daños y, sobre todo, salvar vidas, es el objetivo final de un aviso. Para ello, es fundamental analizar el riesgo personal. Este se compone de tres factores: el peligro (el fenómeno meteorológico), la vulnerabilidad personal (edad, condición física) y la exposición. Gaztelumendi es claro: "Sobre el peligro general no podemos actuar, las rachas de viento son las que son", pero sí podemos actuar sobre la exposición.
La forma más sencilla y eficaz de protegerse es evitar el peligro. "La mejor forma de autoprotegerme en muchos casos es limitar la movilidad, quedarme en casa", afirma. Este simple gesto puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente grave, especialmente para las personas más vulnerables.
Podemos controlar nuestra exposición, sobre todo"
Logotipo de Euskalmet
Más fenómenos extremos y mejor comunicación
La percepción de que ahora hay más fenómenos extremos es correcta, pero con matices. "Todos los eventos relacionados con calor están aumentando", y la subida del nivel del mar "hace que los episodios de impacto costero sean más frecuentes". Sin embargo, también es "evidente que medimos más ahora que antes" y que la capacidad de difundir información de manera inmediata a través de múltiples canales, como las redes sociales, aumenta el impacto mediático y la conciencia social.
Finalmente, el consejo principal del experto de Euskalmet es adaptar siempre los planes a la situación personal. "Hay que tener precaución en todas las situaciones potenciales de riesgo", insiste. Un aviso amarillo por hielo en las aceras puede no afectar a un joven, pero puede suponer una fractura de cadera para una persona mayor. Los avisos no buscan asustar, sino prevenir.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.