El secreto de la empatía: así funcionan las neuronas espejo que nos conectan con los demás y con las que "podemos replicar emociones"
Este sistema neuronal, descubierto por casualidad en los 90, es clave para el aprendizaje, los vínculos afectivos y nuestra capacidad de sentir lo que otros sienten
Pamplona - Publicado el
3 min lectura
Las neuronas espejo son un tipo de células del cerebro que se activan no solo cuando una persona ejecuta una acción, sino también cuando ve a otra realizarla. Este fascinante mecanismo, que está en la base de la empatía y el aprendizaje por imitación, ha sido explicado por Alfonso Echávarri, psicólogo, biólogo y director del Teléfono de la Esperanza en Navarra, quien subraya que, aunque la base científica es sólida, es un campo que requiere de mucha más investigación.
Un descubrimiento por casualidad
El hallazgo de las neuronas espejo se produjo de forma fortuita en la década de los 90 en la Universidad de Parma. El neurobiólogo italiano Giacomo Rizzolatti investigaba las neuronas que controlaban el movimiento de las manos en macacos y observó algo sorprendente: las células cerebrales de un mono se activaban no solo al realizar una acción, como agarrar comida, sino también al ver a otro mono hacer lo mismo.
Aunque al principio se pensó que era un mero sistema de imitación, investigaciones posteriores en humanos han revelado que su alcance es mucho mayor. Según Echávarri, estas neuronas, también llamadas especulares, están directamente relacionadas con la capacidad de reflejar intenciones y emociones, sentando las bases de la empatía.
Empatía
El puente de la empatía y el aprendizaje
El funcionamiento de este sistema se puede observar desde las primeras etapas de la vida. Echávarri explica que cuando un bebé de pocas semanas mueve sus manos y se auto observa, sus neuronas motoras se conectan con las neuronas visuales. Esta sincronización convierte a las neuronas motoras en neuronas espejo, que responden tanto a la vista como a la ejecución de una acción.
Este mecanismo es crucial para el aprendizaje. Como señala el psicólogo, “los bebés en sus primeras semanas de vida imitan expresiones faciales, como sacar la lengua o bostezar”, lo que demuestra que este sistema es anterior al desarrollo del lenguaje o la conciencia social. Lo mismo ocurre en la escuela, cuando un alumno observa a su maestro, o incluso al ver un partido de fútbol, cuando el entrenador en la banda imita el gesto de chutar de su jugador.
Pero su implicación va más allá, siendo fundamental en el establecimiento de vínculos humanos y afectivos. Una sonrisa puede provocar otra, y ver a alguien llorar puede llevarnos a sentir su tristeza. Esto se debe, según el experto, a que se produce una activación empática. Gracias a ellas, “podemos replicar emociones”, explica el psicólogo, lo que nos permite conectar con el sufrimiento ajeno al ver imágenes de guerras, hambre o violencia.
Podemos replicar emociones"
Psicólogo y biólogo
Cuando el espejo se rompe
Los problemas en este sistema pueden tener consecuencias significativas. Echávarri apunta que personas con áreas cerebrales afectadas por un ictus o lesiones cerebrales pueden mostrar dificultad para imitar, una menor capacidad para aprender, reducción de la empatía o un impacto negativo en la socialización y la vinculación emocional.
Sin embargo, la ciencia ofrece esperanza. Ya se están implementando tratamientos para regenerar estas áreas cerebrales, aprovechando la plasticidad neuronal del cerebro. Echávarri destaca que, al contrario de lo que se pensaba, “el cerebro es muy plástico y se pueden regenerar nuevos circuitos”, lo que abre la puerta a nuevas terapias.
Las neuronas espejo realmente nos abren un campo maravilloso, apasionante, de investigación"
Psicólogo y biólogo
Este campo es tan prometedor que, según Echávarri, “las neuronas espejo realmente nos abren un campo maravilloso, apasionante, de investigación”, sobre todo en lo relacionado con el aprendizaje y la empatía. Aunque estos mecanismos biológicos pueden explicar ciertas conductas de imitación colectiva o fanatismos, el psicólogo concluye que “en absoluto van a sustituir al pensamiento racional, a la voluntad, a la libertad”, ya que el ser humano es un todo “maravillosamente complejo”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.