El peligro de los padres narcisistas: la 'fotocopia de la desgracia' que crean en sus hijos
Un psicólogo experto desgrana las claves de este perfil parental tóxico que ve a sus hijos como objetos para alcanzar sus propios fines y les genera una enorme presión
Pamplona - Publicado el
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En el marco del Día del Padre, el psicólogo y director técnico del Teléfono de la Esperanza de Navarra, Alfonso Echávarri, ha analizado los diferentes estilos de crianza, centrándose en uno de los más complejos: el de los padres narcisistas. Aunque existen perfiles como el democrático, el permisivo o el autoritario, Echávarri pone el foco en este trastorno de la personalidad por las graves consecuencias que tiene para los hijos.
¿Cómo es un padre narcisista?
Según el experto, una persona narcisista se caracteriza por su escasa empatía y por vivir "bastante lejanas a la realidad". Echávarri explica que "se convencen que son personas especiales y que por lo tanto exigen trato especial, aprobación especial y en cierta medida, pues, cierta adoración externa". Esta forma de ser no se modifica con la paternidad, dando lugar a padres muy posesivos y con una profunda "falta de conexión emocional".
Para estos padres, la independencia de los hijos es "considerada como una gran amenaza", ya que los ven como una extensión de sí mismos y no como individuos con derechos propios. En palabras de Echávarri, los hijos "son considerados como objetos, como elementos para alcanzar fines". Esta visión les lleva a esperar que sus descendientes "obedezcan sus mandatos sin cuestionar absolutamente nada".
Los hijos son considerados como objetos, como elementos para alcanzar fines"
Psicólogo
Las secuelas en los hijos
Una de las consecuencias más dañinas es que el cariño que dan a sus hijos no es incondicional. "Te querré solo si alcanzas esto, si logras aquello", explica Echávarri, lo que significa que el afecto "depende de que estos alcancen ciertos éxitos o ciertos logros". Esta condicionalidad genera una "enorme presión" y una profunda angustia en los hijos, que temen perder el afecto de sus padres si no cumplen con las expectativas.
Te querré solo si alcanzas esto, si logras aquello"
Psicólogo
Como para un narcisista "nada es suficiente", estos impulsan a sus hijos hacia un inalcanzable anhelo de la perfección. Esto, advierte el psicólogo, provoca que los hijos se conviertan en "eternos insatisfechos" con una "muy baja tolerancia a la frustración". A largo plazo, esta dinámica puede desembocar en sentimientos de muy poca valía, ansiedad, depresión e incluso adicciones.
Además, estos padres intentan que sus hijos "se crean superiores", dado que los consideran "un reflejo de sí mismos". El objetivo es que sean un "espejo de ellos", lo que refuerza la autoexigencia y fomenta "mucho las dificultades en las relaciones personales". Al final, lamenta Echávarri, lo que se consigue es que los hijos se conviertan en "una fotocopia de igual desgracia que son ellos".
Un trastorno con solución profesional
Ante este panorama, ¿existe una solución? Alfonso Echávarri confirma que sí, pero subraya la gravedad del asunto. "El narcisismo forma parte de lo que se conoce como la tríada oscura de la personalidad", explica, y tiene "una entidad clínica". Está catalogado como un trastorno mental en el DS], el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
Por este motivo, la solución no pasa por la "buena intención", sino que es imprescindible ponerse "en manos de un profesional". Al tratarse de un trastorno clínico, Echávarri insiste en que se requiere una "intervención profesional" para poder abordarlo y resolverlo eficazmente.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.