La ciencia destapa el gran engaño de los colores, ni existen como crees ni el arcoíris tiene siete: "Una mezcla de longitudes de onda en nuestro ojo nos produce la una sensación de color"
El físico Joaquín Sevilla desvela que nuestra percepción cromática es una construcción cultural y explica por qué vemos el mundo de una determinada manera
Pamplona - Publicado el
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El concepto del color, lejos de ser una realidad tangible, es en realidad una sensación, una percepción generada por nuestro cerebro. Así lo explica el físico de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), Joaquín Sevilla, quien aclara que lo que realmente existe fuera de nosotros son longitudes de onda de la luz. "Una mezcla de longitudes de onda en nuestro ojo nos produce la una sensación de color", afirma Sevilla.
El mito de los siete colores del arcoíris
Uno de los ejemplos más claros de esta construcción cultural es el arcoíris. La idea de que tiene siete colores (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta) no es una verdad universal, sino una convención que se la debemos a Isaac Newton. El célebre científico fue el primero en generar un arcoíris artificial con un prisma y, según Sevilla, "asimiló las 7 notas de la escala con 7 colores, y se esforzó en buscar 7".
Si uno no está influenciado por esa idea y coges el arcoíris, es fácil encontrar 5 colores, pero llegar a 7 es un poco forzado"
Físico de la UPNA
Colores
De hecho, el físico sostiene que las fronteras entre un color y otro son suaves y difíciles de delimitar. "Si uno no está influenciado por esa idea y coges el arcoíris, es fácil encontrar 5 colores, pero llegar a 7 es un poco forzado", señala en COPE Navarra, apuntando que la diferencia entre el azul y el añil está "muy traída por los pelos". Esta percepción es continua, lo que explica por qué las pantallas de ordenador pueden generar hasta 16 millones de colores distintos.
Una jerarquía cromática universal
La influencia del lenguaje en cómo categorizamos los colores es tan potente que existen jerarquías en su denominación. Un estudio antropológico de los años 70 reveló que las culturas incorporan nombres para los colores siempre en el mismo orden. "Lo primero que aparece es claro y oscuro, lo siguiente que aparece es el rojo", detalla Sevilla.
Lo primero que aparece es claro y oscuro, lo siguiente que aparece es el rojo"
Físico de la UPNA
SECCIÓN DE CIENCIA EN COPE
Después del rojo, surgen el amarillo y el verde, y posteriormente el azul. Esta secuencia ha dado pie a leyendas urbanas como la que afirma que los antiguos griegos no tenían una palabra para el color azul, citando la descripción de Homero del mar como de "color de vino". Aunque esto ha sido desmentido, según Sevilla en COPE Navarra, "no deja de ser sorprendente esa influencia cultural en la percepción cromática que tenemos".
Los colores que el ojo humano no ve
Nuestra capacidad visual también tiene límites. El ojo humano solo percibe un rango de longitudes de onda entre el rojo y el violeta. No podemos ver la luz que queda fuera de ese espectro, como la luz infrarroja o la luz ultravioleta, aunque sabemos que existen. "Sabemos que hay esa luz y nosotros no la podemos ver", comenta el físico para que lo entendamos.
Sin embargo, otros seres vivos sí pueden. Pájaros y abejas extienden su visión al espectro ultravioleta, lo que les permite ver patrones en las flores que son invisibles para nosotros. Esta capacidad no es casual, sino el resultado de la evolución: "Ese rango visible se corresponde muy bien con lo que emite el sol", concluye el físico de la UPNA, Joaquín Sevilla, sugiriendo que nuestros ojos se han adaptado para ver la luz más abundante en nuestro entorno.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.