El arzobispo de Pamplona defiende la fe de los jóvenes: "No damos pena, quizá envidia"
Florencio Roselló considera una 'falta de respeto' que se critique a los creyentes y lo achaca a un 'signo de inmadurez' e 'insatisfacción' personal

Eucaristía Primera Javierada 2026
Pamplona - Publicado el
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El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló, ha respondido este domingo a las críticas sobre los jóvenes creyentes durante su homilía en la explanada del Castillo de Javier. En el cierre de las primeras Javieradas de 2026, Roselló ha defendido que la fe es una invitación libre y ha calificado como una falta de respeto que se cuestione a los cristianos por sus creencias.
Aunque no haya nombrado a Silvia Abril parece que Roselló quiso responderle. Te recuerdo que la actriz, en la gala de los Goya y después de que la película sobre la vocación cristiana "Los domingos" recibiera premios, dijo “me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano. Me da pena que necesiten creer en algo y que se agarren a la fe cristiana. Lo siento por la iglesia. Menudo chiringuito tenéis montando. Se acabó. Vayan saliendo”.
Una fe libre, no impuesta
Aprovechando que miles de personas, y muchos de ellas jóvenes, el arzobispo ha recordado que el lema de la peregrinación, 'Invitados a la fe', refleja la esencia de la creencia religiosa. "La fe comienza siempre como una invitación", ha afirmado Roselló, destacando que "nadie viene a Javier obligado, como tampoco a nadie se le obliga a creer".
En este sentido, Roselló ha dejado claro que "Dios no se impone. Dios se ofrece, se nos acerca, y cada uno es libre de responder", ha remarcado ante los miles de peregrinos que han acudido a la cita a pesar de la lluvia y el viento.
El arzobispo de Pamplona ha replicado directamente a quienes cuestionan a los creyentes. "Los jóvenes creen desde la libertad porque Dios llena su vida, y no damos pena por creer, quizá envidia por tener claras nuestras ideas, opciones y nuestras decisiones", ha aseverado.
No damos pena por creer, quizá envidia por tener claras nuestras ideas, opciones y nuestras decisiones"
Para el arzobispo, este tipo de juicios son un reflejo de problemas personales en quien los emite. "Quien nos critica se manifiesta como una persona frustrada, vacía, que no está satisfecha consigo misma. Por eso busca juzgar y criticar nuestra fe", ha señalado, añadiendo que "la crítica es signo de inmadurez, signo de insatisfacción".
La crítica es signo de inmadurez, signo de insatisfacción"
El 'pozo' de Javier frente a las falsas promesas
Finalmente, Florencio Roselló ha utilizado una metáfora para contraponer el sentido que ofrece la fe con otras búsquedas mundanas. Ha advertido sobre quienes "con rostro amable y atractivo nos ofrecen pozos del éxito y reconocimiento; pozos del placer o consumo; pozos del dinero y la riqueza".
Frente a ellos, ha presentado a Javier como el "pozo que calma la sed" de sentido, esperanza y justicia. "Os ofrecerán muchos pozos para calmar vuestra sed, pero son pozos engañosos. Solo hay uno del cual merece la pena beber: del pozo de la vida, del pozo que nos ofrece Jesús", ha concluido.
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