Ousmane, el joven migrante que desafío la muerte en su viaje guiado por la fuerza de su voluntad: Llegó a Logroño como menor extranjero no acompañado, ahora estudia y aprende el oficio de soldador

Ousmane, el joven migrante de 19 años que sobrevivió al mar y reconstruye su vida en Logroño aprendiendo a soldar y sacándose el carnet de conducir. De Guinea a La Rioja, comparte cómo la fuerza de su voluntad y lo que él llama “la mano de Dios” le han permitido sobrevivir y empezar de nuevo

Álvaro de los Ríos

Logroño - Publicado el - Actualizado

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Ousmane Baro se sienta frente al micrófono de HERRERA EN COPE Rioja. Lo hace con calma, con la mirada intensa y profunda de quien ha vivido experiencias que marcarían a cualquiera. Sus ojos negros reflejan dolor y lucha, pero también una esperanza que no se apaga

Con una camiseta blanca y gesto natural, transmite sinceridad desde el primer momento. Su presencia habla de resiliencia, hombros relajados, postura firme y una sonrisa ligera que asoma entre la gratitud y la confianza en el futuro.

Ousmane tiene 19 años y llegó a España hace dos años como MENA (Menor Extranjero No Acompañado), huyendo de la pobreza, la violencia y el miedo. Hoy, en Logroño, reconstruye su vida paso a paso, entre cursos de formación, aprendizaje de la lengua y sueños por cumplir

De Guinea a La Rioja: un viaje de supervivencia  

Nacido en Guinea, creció en Costa de Marfil, un lugar donde las oportunidades son escasas y la vida diaria extremadamente difícil. Su decisión de salir de allí no fue fácil, la familia, los lazos, la hermana a la que intentaban casar por la fuerza… todo quedaba atrás.

"Nací en Guinea, pero he crecido en Costa de Marfil porque mi padre es de Guinea y mi madre es de Costa de Marfil. He crecido ahí y casi todo lo he vivido allí. Ha estado un poco complicado porque ahí la vida es muy difícil. Eso es lo que me hizo decidir salir de allí", cuenta Ousmane.  

Recuerda  que salió con su hermana porque querían casarla a la fuerza y ella no quería. "Para poder hacer el viaje, salimos juntos, pero durante el trayecto nos separamos. Cuando llegamos a Mali, no había dinero para pagar los transportes de los dos, así que primero me llevaron a mí y luego a ella para reencontrarnos en Libia".

El camino fue duro. Desde Mali hasta Libia, atravesó desiertos, separaciones familiares y viajes peligrosos. Recuerda con claridad el trayecto por el Mediterráneo80 personas en una patera, 27 fallecidos, días a la deriva sin gasolina ni brújula, con hambre y sed constantes. Ousmane   sobrevivió, guiado por la fuerza de su voluntad y algo que él llama la mano de Dios.

Cuenta que "llegando a la costa, subimos a una patera con unas 80 personas. Murieron 27. Estuvimos en el mar casi tres días, sin gasolina, sin brújula, sin comida suficiente y sin agua. Fue un recuerdo que nunca me voy a olvidar. Miraba a la gente morir delante de mí y pensaba que quizás yo también no sobreviviera".

Continúa recordando que "cuando la gasolina del motor se mezclaba con el agua, se quemaba la piel. Fue un momento de desesperación total. No había nadie que pudiera ayudarnos. Teníamos que beber el poco agua que había y comer lo poco de comida que teníamos para sobrevivir".

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Finalmente, llegó a Italia, donde se reencontró con su hermana tras tres meses separados. Más tarde, ambos vinieron a España, donde  Ousmane  fue derivado a un centro de menores en Logroño. Desde Italia hasta Francia, entrando en la península por Hendaya para llegar a Vitoria, donde un hombre le pagó un billete de autobús con destino a Logroño. "Llegamos a Italia y nos rescataron. Ahí me reencontré con mi hermana. Después de tres meses, mi hermana también pudo venir a España porque mi padre buscó dinero para pagar su viaje. Ella está ahora en Italia".     

(EPA) EFE

Migrantes

 Adaptarse y aprender: la vida en La Rioja  

El primer contacto con España fue en un piso de menores, con clases de integración y aprendizaje de castellano. Ousmane reconoce que esos primeros meses fueron clave para entender cómo funciona la vida en un país nuevo, aprender normas básicas, organización personal y empezar a pensar en su futuro.

Tras cumplir la mayoría de edad, pasó a un piso de emancipación de Cruz Roja, donde recibe apoyo para buscar trabajo y aprender a ser independiente. Allí está entendiendo la importancia de la autonomía y la responsabilidad, descubriendo que su esfuerzo es la llave para un futuro mejor.

"Cuando llegué a Logroño, me derivaron a un centro de menores a través de servicios sociales. Allí estuve en un piso de menores y luego, cuando cumplí la mayoría de edad, pasé a un piso de participación de Cruz Roja. Ahí empecé a aprender a vivir solo, buscar trabajo y ser independiente".

Explica que "primero me apuntaron a clases de integración y de castellano. Recuerdo que era enero de 2024 y llegué aquí el 4 de enero. Al día siguiente ya estaba en clase. Me dijeron que primero tenía que aprender el idioma antes de poder hacer un curso profesional. Después, cuando entendí bien, me apuntaron a cursos y saqué algunos diplomas, como el de soldador".

Hoy, Ousmane está sacando el carnet de conducir, cursando Formación Profesional y trabajando en lo que puede, siempre con la vista puesta en ser dependiente profesionalmente, para valerse por sí mismo y ayudar a su madre.

COPE Rioja

Ousmane en Cruz Roja

 Lo que realmente importa: vida, techo y oportunidades  

Cuando se le pregunta qué valora más, Ousmane no duda, la vida, la vivienda y tener un trabajo. Con estas tres cosas, asegura, se puede construir un futuro estable. Su historia refleja la realidad de muchos jóvenes inmigrantesno buscan lujos, sino condiciones mínimas de dignidad y seguridad.

“Quizás con algo simple sea suficiente”, explica. Techo, comida y trabajo son las piedras fundamentales sobre las que reconstruye su vida. "Ahora estoy planeando cosas para el futuro. Me están ayudando a prepararme para ser dependiente profesionalmente. Quiero esforzarme y no depender de nadie porque si yo no me esfuerzo, nadie me va a ayudar. Todo depende de mí", señala con ilusión.

"Valoro mucho la vida. Lo que más me hace falta es una vivienda, tener un techo donde dormir. También valoro tener trabajo para poder comer y cubrir mis necesidades. Esas cosas son suficientes para vivir y seguir adelante", explica Ousmane, que reconoce, "mi esfuerzo viene de mí mismo. Intento hacer todo lo posible para tener un mejor futuro y poder ayudar a mi madre. Mi vida depende de lo que haga, y sé que nadie más puede hacerlo por mí".

COPE Rioja

La mirada de Ousmane

Un mensaje para otros jóvenes  

Ousmane  no intenta convencer a nadie de seguir sus pasos. Cuenta su experiencia con transparencia, para que quienes piensen en emigrar conozcan los riesgos y desafíos reales. Su mensaje es de cautela y reflexión, informarse antes de tomar decisiones vitales, valorar los riesgos y entender que la vida fuera de su país es un camino duro, lleno de obstáculos que no todos superan.  "A otros jóvenes que estén pasando por lo que yo pasé, les digo que tengan cuidado. Les explico todo lo que he vivido para que tengan un poco de consciencia sobre lo que significa este camino. Si vienen, deben estar preparados y entender los riesgos", afirma con  seriedad.

Ousmane: esfuerzo, resiliencia y esperanza  

Su historia es un ejemplo de superación personal, de cómo la juventud migrante puede reconstruirse pese a adversidades extremas. Cada paso, desde el viaje peligroso hasta la integración en Logroño, es un aprendizaje para Ousmane. Su fuerza viene del deseo de independencia y la responsabilidad hacia su futuro. En palabras de Ousmane, "sí, he sentido la mano de Dios en todo este proceso. Siento que algo me ha guiado para sobrevivir y seguir adelante".