Capturas un siluro en el Ebro a su paso por Logroño, lo sacrificas como exige la normativa y... ¿entonces qué?: "No vas a dejar 100 kilos en medio de la orilla"
La reciente captura de un ejemplar de 2,20 metros en Logroño reabre el debate sobre el protocolo a seguir con esta especie invasora que amenaza los ecosistemas

Siluro recién capturado
Logroño - Publicado el
2 min lectura3:34 min escucha
La reciente captura de un siluro de 2,20 metros en el embarcadero de Logroño ha vuelto a poner sobre la mesa un complejo debate. La gesta, protagonizada por un aficionado a la pesca, ha generado una pregunta clave entre los pescadores y la sociedad: ¿qué se debe hacer con el siluro una vez pescado? La respuesta no es sencilla y enfrenta la emoción de la captura con la estricta normativa medioambiental.
La obligación de sacrificar al siluro
Según la normativa vigente, el siluro está catalogado como especie exótica invasora, lo que implica que su sacrificio es obligatorio tras la captura. Así lo ha explicado Juan José Herce, presidente de la Federación Riojana de Pesca. Erce aclara que, a diferencia de otras especies como la carpa, para la que existen escenarios de captura y suelta, esta excepción "no se aplica al siluro". La razón es la grave amenaza que supone para los ecosistemas autóctonos.
¿Qué hacer con los restos?
Una vez sacrificado, la gestión de los restos del animal es responsabilidad de cada pescador. Juan José Herce advierte del peligro de abandonar el cuerpo en la orilla, ya que podría generar graves problemas medioambientales. "No vas a dejar 100 kilos en medio de la orilla, lo que puede conllevar de posibles enfermedades", señala el presidente de la federación. Esta práctica irresponsable podría provocar la aparición y propagación de enfermedades.
No vas a dejar 100 kilos en medio de la orilla, lo que conlleva de posibles enfermedades"
Presidente de la Federación Riojana de Pesca
La solución cívica, según Herce, es clara. Lo ideal sería "meterlo en una bolsa y llevarlo a un contenedor". Un gesto de civismo para evitar imágenes como la de un ejemplar que "apareció en una papelera hace poco". El objetivo es actuar con responsabilidad. "La idea es esa, ser cívicos", concluye.
La idea es esa, ser cívicos"
Presidente de la Federación Riojana de Pesca
Un delito con duras sanciones
Liberar un siluro no solo va en contra de la normativa, sino que está tipificado como un delito medioambiental grave. Incumplir la ley puede acarrear sanciones severas, con multas que oscilan entre los 601 y los 60.000 euros. Herce recuerda casos anteriores, como la sanción de "3.000 euros de multa" impuesta a un pescador por trasladar una trucha en un tramo sin muerte, demostrando que las autoridades persiguen estas infracciones a través de las redes sociales.
A pesar de las medidas, el presidente de la federación considera que la erradicación del siluro es prácticamente imposible. Destaca su increíble resiliencia, explicando que sus huevos pueden sobrevivir en el lodo durante sequías o ser transportados por aves a otras masas de agua. La presencia de este gigante en el río Ebro sigue siendo un reto para la conservación de la fauna autóctona y un debate abierto entre administraciones y pescadores.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




