Técnicos analizan con un dron el acantilado de Cala Sant Esteve para evaluar el riesgo de nuevos desprendimientos
El Ayuntamiento de Es Castell ha decretado un día de luto oficial mientras ocho familias esperan los resultados para poder volver a sus casas tras el derrumbe mortal

Bomberos trabajando en la vivienda afectada
Menorca - Publicado el
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Técnicos del Centro Observatorio de Riesgos Naturales y Emergencias de Baleares (Riscbal) revisan este miércoles con un dron especializado el acantilado de la Cala Sant Esteve, en Es Castell (Menorca), donde en la madrugada del martes falleció un hombre sepultado por una roca. La actuación, coordinada desde la Dirección General de Emergencias, pretende evaluar los riesgos que presenta la zona antes de permitir que las familias de los ocho edificios colindantes desalojados por precaución puedan volver a sus casas. En paralelo, el ayuntamiento ha decretado un día de luto oficial por la muerte del vecino.
Análisis exhaustivo del terreno
El equipo de Riscbal, que ya había actuado en Menorca para analizar zonas inundables, se enfrenta por primera vez a un estudio de riesgos gravitacionales en la isla. Su misión es crear un modelo 3D del acantilado para localizar puntos débiles. "Lo que intentaremos es detectar discontinuidades que pueda haber, bloques que sean potencialmente peligrosos y puedan caer si los hay", ha explicado Miquel Llompart, técnico superior de Riscbal.
Intentaremos detectar discontinuidades y bloques que sean potencialmente peligrosos"
técnico superior de Riscbal
Una vez recogida la información sobre el terreno, el siguiente paso es "procesar toda la información que tenemos, analizarla bien con todo el equipo y sacar conclusiones", según añade Llompart. De este informe técnico dependerá no solo el regreso de las ocho familias evacuadas, sino también la decisión de si es necesario ampliar la zona de desalojo. A la espera de noticias, varios de estos vecinos han podido acceder durante la mañana del miércoles a sus hogares para recoger los enseres más urgentes.
Luto oficial y un trágico recuerdo
En señal de duelo, el Ayuntamiento de Es Castell ha decretado un día de luto oficial desde las 14:00 horas de este miércoles por la muerte de su vecino. Durante este periodo se han suspendido todos los actos institucionales programados y la bandera del consistorio ondea a media asta. El alcalde, Lluís Camps, que ha seguido de cerca la evolución de los trabajos, ha confirmado que el cadáver del fallecido pudo ser recuperado a media tarde del martes.
La tragedia que ha conmocionado a la isla ocurrió sobre las 5:30 horas de la madrugada del martes. Una roca de unas 20 toneladas, el equivalente al tamaño de un coche, se desprendió del acantilado e impactó sobre un edificio familiar, atravesando dos plantas hasta aplastar el dormitorio donde dormía un matrimonio. El hombre, de 65 años, falleció en el acto, mientras que su pareja, de 62 años, fue rescatada con vida y, según fuentes sanitarias, sigue en observación en el ala de urgencias del hospital Mateu Orfila a la espera de recibir el alta médica.
Debate sobre la seguridad y las infraestructuras
El suceso ha reabierto el debate sobre la seguridad urbanística en zonas cercanas a acantilados. El geólogo Borja López Rallo ha explicado que estos eventos no suelen ser repentinos y que "generalmente, suele haber indicios previos de que esa zona tiene riesgo". El experto se ha mostrado crítico con la planificación y ha sentenciado que la responsabilidad no puede recaer en el residente: "El ciudadano de a pie no sabe de geología, él construye donde le permiten construir".
El ciudadano de a pie no sabe de geología, él construye donde le permiten construir"
Geólogo
Este desprendimiento también ha afectado a unas obras de alcantarillado que se acababan de iniciar en la cala. Los propios constructores ya habían registrado una advertencia en el consistorio sobre el riesgo de picar en el terreno con el estado actual del peñal. El alcalde ha confirmado que las obras comenzarán en un tramo sin peligro "mientras ganamos días para poder clarificar con el trabajo técnico qué decisiones tomamos", basándose siempre en el criterio de los expertos.
A la tragedia se suma una queja histórica de los vecinos: la falta de cobertura móvil en la zona desde hace más de un año. Esta situación, según denuncian, dificultó dar la voz de alarma en los primeros momentos del suceso, ya que dependen exclusivamente de redes wifi para comunicarse con el exterior. El ayuntamiento asegura haber insistido de nuevo a la Autoridad Portuaria para que se resuelva la situación.
Tanto la presidenta del Govern balear, Marga Prohens, como el Consell de Menorca y el propio ayuntamiento han trasladado sus condolencias a la familia. Por su parte, el director general de Emergencias, Pablo Gárriz, ha pedido "prudencia y prevención" y ha recordado que las islas siguen en alerta por lluvias, lo que aumenta la inestabilidad de los taludes. El futuro de la cala y la tranquilidad de los vecinos penden ahora del informe que elabore Riscbal.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



