El caballo menorquín cumple 30 años como figura clave en la Semana Santa de Lorca

Una expedición de más de treinta jinetes del Club Hípic Sa Creueta se desplaza a Murcia para participar en sus célebres procesiones

Ignasi Catchot

Menorca - Publicado el - Actualizado

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La Semana Santa de Lorca, en Murcia, resuena cada año no solo con el fervor de sus singulares [desfiles bíblicos-pasionales], declarados de [Interés Turístico Internacional], sino también con el eco inconfundible de los cascos del caballo de raza menorquina. Desde hace ya treinta años, esta noble estirpe equina se ha convertido en una figura clave de las celebraciones. Fiel a la tradición, una expedición de la isla viaja para participar en los afamados cortejos, uniendo cultura y pasión ecuestre. Este año, el Club Hípic Sa Creueta de Es Migjorn y el club Equimar de Maó han renovado este compromiso, desplazando a un nutrido grupo de jinetes y caballos para vivir y protagonizar una Semana Santa diferente y espectacular.

Una tradición de tres décadas

Al frente de la expedición 'Migjornera' se encuentra Tobal Camps, presidente y propietario del Club Hípic Sa Creueta, y uno de los veteranos de esta aventura. Su vínculo con Lorca es profundo y personal, ya que, como él mismo relata, su participación individual se remonta a treinta años. Esta longevidad lo convierte en un testigo directo de la evolución de una costumbre que ha fortalecido los lazos entre Menorca y Lorca de una manera muy especial.

Aunque la presencia menorquina suma ya tres décadas, el club de Es Migjorn, Sa Creueta, lleva participando de forma organizada durante los últimos quince años. Para la presente edición, han desplazado un contingente de treinta personas, una cifra que evidencia la consolidación y el creciente arraigo de esta práctica. Lo que comenzó como la aventura de unos pocos se ha transformado en un proyecto consolidado que moviliza a una parte significativa de la comunidad ecuestre de la isla.

El espectáculo de los desfiles

Los desfiles de Lorca son un evento de masas que transforma la ciudad en un gigantesco escenario al aire libre. La participación de los caballos menorquines no es meramente testimonial; son protagonistas de un espectáculo ecuestre que deja sin aliento a los miles de espectadores que se congregan. Tobal Camps describe la atmósfera como algo impresionante, destacando la masiva afluencia de público que se reúne para la ocasión.

El Viernes Santo se meten entre 15.000 y 17.000 personas allí"

Tobal Camps

Propietario Club Hipic Sa Creueta

El propio Camps confirma la magnitud del evento con cifras elocuentes: "El Viernes Santo se meten entre 15.000 y 17.000 personas allí", comenta sobre la cantidad de gente que abarrota las calles para ver el espectáculo, calificado por él como una auténtica "maravilla". En este marco, el caballo menorquín, con su porte elegante y su característica capa negra, se luce en todo su esplendor, realizando demostraciones que son aclamadas por el público.

La participación menorquina se integra en diferentes grupos alegóricos que componen los cortejos. Camps menciona que forman parte de la comitiva de la Reina de Saba, un espectacular grupo que desfila en la procesión y que es conocido por su riqueza visual.

Logística y pasión ecuestre

El traslado de los caballos y el equipo desde Menorca hasta Murcia representa anualmente un desafío logístico de primer orden. La expedición requiere una planificación meticulosa que arranca meses antes para coordinar el transporte marítimo y terrestre. Es un esfuerzo que se asume por la pura pasión hacia el caballo y el compromiso con esta tradición.

Este año, la expedición ha contado de nuevo con la participación de dos importantes clubes de la isla. Junto al Club Hípic Sa Creueta de Es Migjorn, también ha viajado el club Equimar, procedente de Maó. La colaboración entre ambas entidades es fundamental para fortalecer la presencia menorquina en Lorca, uniendo a jinetes con un objetivo común: exhibir la nobleza y la belleza del caballo de raza menorquina en uno de los escenarios más importantes de la Semana Santa española.

Con tres décadas de historia a sus espaldas, la participación del caballo menorquín en la Semana Santa de Lorca se ha consolidado como mucho más que un desfile. Es un puente cultural vivo entre Menorca y Murcia, una exhibición de maestría y devoción ecuestre, y una tradición que, gracias al esfuerzo de clubes como Sa Creueta y Equimar y a la pasión de personas como Tobal Camps, galopa con más fuerza que nunca hacia el futuro.

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