Shannon de Jesús, psicóloga sobre el abuso de pantallas: "Tenemos falsos diagnósticos de autismo que no son reales"
Nueve de cada diez familias en Baleares admite un abuso de pantallas en menores de seis años, una exposición que ya muestra graves consecuencias en su desarrollo
Mallorca - Publicado el
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Un dato es tan alarmante como revelador: en nueve de cada diez hogares de Baleares se admite un abuso de las pantallas en la etapa más crítica del desarrollo, la que va de los 0 a los 6 años. Esta sobreexposición está creando una generación con menos paciencia, menos lenguaje y más ansiedad. Para analizar este fenómeno, la coordinadora del Grupo de Trabajo de Psicología Educativa del COPIB, Shannon de Jesús, alerta sobre las consecuencias de lo que define como el nuevo "chupete digital".
Un cerebro bloqueado
La experta califica el dato como "alarmante" y recuerda que en los primeros seis años de vida "el cerebro se está desarrollando, se producen las nuevas conexiones". Si durante esta fase se limita la experimentación con el mundo exterior como tocar, mirar o la psicomotricidad, el desarrollo se ve afectado. "Al final se produce un deterioro en el lenguaje, en la atención, en la regulación emocional y en muchísimos aspectos más", afirma de Jesús.
Este bloqueo, explica, genera retrasos en el habla, ya que los niños no interactúan con la pantalla, sino que quedan "absortos con unas imágenes que, además, su cerebro no es capaz de asimilar". Los dibujos animados actuales, con su ritmo rápido y alta luminosidad, son un factor clave. El cerebro infantil no puede procesar el contenido, lo que deriva en un "problema de regulación muy potente".
El cerebro no está desarrollado para poder entender y poder asimilar el contenido"
La cultura de la inmediatez y sus peligros
Cuando un niño se acostumbra al "clic inmediato" para no aburrirse, pierde la capacidad de aprender a esperar o gestionar un "no" en el mundo real. "No lo aprenderá, ese es el problema", sentencia la psicóloga. El uso del móvil para calmar a un niño provoca una "liberación inmediata de endorfinas y se produce una adicción, una necesidad de regulación a través de la pantalla".
El resultado son niños que "no van a ser capaces el día de mañana de aceptar un no, de aceptar un límite, de aceptar una norma". Shannon de Jesús critica escenas ya cotidianas, como las de niños que van en el carrito "absortos en las pantallas" en lugar de explorar el mundo que les rodea. Este déficit de estímulos reales tiene consecuencias directas y graves.
Bebé de un año mirando un vídeo de YouTube en un teléfono móvil
Uno de los efectos más preocupantes es la aparición de falsos diagnósticos de autismo. Según de Jesús, se trata de "niños que no han sido capaces de sociabilizar con otros porque inmediatamente se les ha puesto una pantalla". Como resultado, habilidades sociales básicas como "el hablar, el mirar a los ojos, el comunicar, no se ha desarrollado en la edad que se tenía que desarrollar".
Tenemos falsos diagnósticos de autismo que no son reales"
El rol de los adultos es clave
La coordinadora del COPIB subraya que no se puede culpar a los niños, ya que los padres son sus principales modelos. "Si los papás y las mamás no atienden a sus hijos porque ellos mismos están con los teléfonos, pues, efectivamente, ellos van a predicar con el ejemplo", sostiene. Recomienda medidas como establecer la norma de cero teléfonos en la mesa para fomentar la comunicación familiar.
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Adolescencia y la vuelta al papel
El problema se extiende a los adolescentes, cuyo cerebro también está en una fase clave de desarrollo. El abuso de la tecnología, agravado tras la pandemia, provoca que les cueste más "rendir en clase" y sufran "problemas de sueño", al irse a la cama con el móvil. Es un ciclo que, según la experta, "hay que romper".
Por ello, países como Francia, Países Bajos, Finlandia y ahora Suecia, que ha recuperado el libro de papel por ley, ya han prohibido el móvil en los recintos escolares. De Jesús no lo considera una moda, sino una "corrección necesaria y absoluta". En su propio colegio, la política de "cero pantallas" ha demostrado que los niños "juegan, hablan, comunican" y están, en definitiva, "mucho más tranquilos y pausados".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.