El pediatra Jorge Muñoz alerta: por qué los niños necesitan aburrirse más que nunca
La sobreexposición a estímulos constantes provoca irritabilidad, problemas de sueño y falta de comunicación en los más pequeños, según advierte el experto
Mallorca - Publicado el
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El concepto de niños hiperestimulados resuena cada vez con más fuerza en una sociedad marcada por un ritmo de vida acelerado. El pediatra Jorge Muñoz aclara que no se trata de un síndrome ni de una enfermedad, sino de un contexto en el que a los menores 'no les falta de nada, pero les sobra de todo'. Según el experto, la creencia de que los niños deben estar siempre ocupados es un error, ya que desocuparlos es lo que realmente 'dará espacio a la infancia'.
Señales para detectar la hiperestimulación
Existen varios signos de alarma que pueden indicar que un niño está sobreestimulado. Muñoz destaca la irritabilidad, la baja tolerancia a la frustración, los problemas de sueño y los cambios de carácter, como volverse 'arrogantes' y quererlo todo de inmediato. Estos comportamientos son una señal de que es necesario 'bajar revoluciones y buscar momentos de más calma'.
La consecuencia más grave es la falta de comunicación con los padres"
Pediatra
Para el pediatra, la consecuencia a largo plazo más preocupante es 'la falta de comunicación con los padres'. Esta desconexión en la infancia puede derivar en problemas más serios durante la adolescencia, como encontrarse con 'adolescentes solitarios, depresivos, que nunca se han sentido escuchados'.
El aburrimiento, un motor creativo
Contrario a la creencia popular, el aburrimiento es fundamental para el desarrollo infantil. 'Parece que aburrirse es sinónimo de perder el tiempo, y no lo es', afirma Muñoz. El cerebro de los niños, especialmente antes de los cinco años, es muy moldeable y necesita silencio y calma, por lo que el pediatra insiste en que 'un niño necesita aburrirse'.
Un niño necesita aburrirse"
Pediatra
Cuando un niño dice 'mamá, me aburro', no debe tomarse como algo negativo. Muñoz sugiere que puede ser una petición de espacio o conexión, por lo que es una oportunidad para 'estar más con ellos'. El experto recomienda 'buscar entornos naturales', dar un paseo, sacar un juego de mesa o pasar tiempo con la mascota de la familia.
El rol de los padres como ejemplo
Frenar la hiperestimulación es un proceso gradual que empieza por los propios padres. Muñoz recomienda reflexionar sobre los hábitos personales, como el uso excesivo del móvil o la televisión. Es crucial ser consciente del rol como ejemplo y evitar situaciones como estar con el móvil mientras el niño les habla, ya que 'falta algo de conexión' en muchas familias y 'la infancia pasa muy rápido'.
La solución pasa por organizar mejor los horarios para evitar las prisas, que generan 'ruido', reducir el tiempo de pantallas y, sobre todo, hablar más. Como señala el experto, es más beneficioso tener pocos juguetes bien aprovechados que una sobreabundancia de ellos, una situación común en el 'mal llamado mundo desarrollado'.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.