Soldados de Demichelis, esperanza o descenso

El técnico del RCD Mallorca llega con la difícil misión de salvar a un equipo en una de las crisis deportivas más graves de la historia reciente

RCD Mallorca

Martín Demichelis en su presentación

Jordi Jiménez

Mallorca - Publicado el - Actualizado

5 min lectura

Llegaba Martín Gastón Demichelis con el mensaje positivo con el que todo entrenador debe llegar a un equipo en serios problemas. Los entrenadores saben que son como los bomberos, cuando les llaman con una temporada empezada es que hay fuego. 

Forma parte de la vida del entrenador estar preparado para coger un equipo en serios problemas, por lo que, además de la capacidad y el conocimiento que a todo entrenador se les supone (y hoy en día hay muchos y muy bien preparados en todas partes) es la capacidad para convencer, para rectificar, para mejorar, la capacidad de liderazgo lo que pone a prueba a los técnicos. El fútbol no se explica por la teoría sino por la práctica, es una actividad humana creativa que sólo puede ejecutarse bien desde el convencimiento, no desde el miedo o la preocupación. Ésa es la misión de Demichelis, convencer. 

A un entrenador se le mide por sacar rendimiento inmediato, lo que es más difícil en un equipo limitado y en serias dificultades, con el agua al cuello, como es el caso del RCD Mallorca. ¿Y cómo hacerlo en un equipo totalmente derrotado? ¿Cómo hacer revivir a un muerto? 

Quien haya visto los dos últimos partidos del RCD Mallorca no se extrañará por esta crudeza porque sabe lo que ha visto y lo que no ha visto. Si alguien viera la liga por primera vez estaría convencido de que el Mallorca es el colista, el peor equipo de Primera División. Por cómo no ha competido, por cómo se ha mostrado como un equipo completamente atemorizado, incapaz de progresar, de ir a por el partido, buscando pases de seguridad todo el rato lo que invariablemente significaba hacia atrás, no tendría ninguna duda de que es el peor. Un equipo muerto de miedo.

Ha llegado un entrenador, no un sanador, dirán algunos. Aquí de lo que estamos hablando es de que el entrenador más que de táctica tiene que recuperar a personas, tiene que recuperar la autoestima del grupo, esto significa la de cada uno de los jugadores, uno por uno. Tienen que ir uno por uno Demichelis y su cuerpo técnico.

A media que vayan uno por uno, sabrán con quién pueden contar y con quién no, lo verán refrendado en el campo. Sabrán con qué jugadores no van a poder contar y qué jugadores van a ser soldados de Demichelis. 

La capacidad del técnico argentino se va a poner a prueba en este reto mayúsculo. Algunos creerán que no tiene mucho que perder porque coge al equipo con 12 jornadas para el final a dos puntos del descenso, pero cómo no va a tener que perder, si hasta ahora ha dirigido equipos para ganar títulos y ahora está en el barro de la Primera División. No tiene nada que ver ayudar a un equipo a ir a por los partidos, un equipo grande que tiene jugadores de talento, que ayudar a un equipo con talento más limitado y sobre todo completamente muerto de miedo, a salvarse. Fue la primera pregunta en la presentación, de COPE.

Terapia de fútbol.-

Es obvio que el trabajo de Demichelis va a ser más mental que táctico, aun siendo importantísimo lo táctico porque el Mallorca es un equipo sin identidad, sin criterio, sin trabajo defensivo y mucho menos aún ofensivo. ¿Apostará por 4-3-3, empleará extremos al fin sobre todo en la derecha, donde no hay nadie en un equipo asimétrico volcado en la izquierda? ¿con un medio campo algo más poblado y empleando a Luvumbo o Kalumba en laderecha? O apostará por un 4-2-3-1 clásico, o un 4-4-2 con dos delanteros como Muriqi y Mateo Joseph. ¿Equipo bajo y compacto o ir a campo contrario a presionar? Todo esto es importante pero no lo es tanto como que cada uno de los jugadores vuelvan a sentirse futbolistas.

Si Demichelis y sus ayudantes son capaces de recuperar a los jugadores tiene opciones de permanencia el Mallorca. Entre sus ayudantes Germán Lux, alguien que no necesita GPS para llegar a la Ciudad Deportiva Antonio Asensio, aunque la habrá notado cambiada y con muchas personas a las que quizá no conociera. En todo caso, Lux se siente en casa y será un gran apoyo para Demichelis.

 Dejaba una frase el técnico en su presentación que iba directa al vestuario, los que se crean titulares estarán equivocados y los que se sientan relegados también estarán equivocados. Técnico nuevo significa borrón y cuenta nueva, no quiere estar contaminado y los jugadores casi estaban deseando algo así, alguien nuevo que viera con nuevos ojos a todos los jugadores.

Un equipo como el Mallorca, de los del gran grupo del sufrimiento en la liga, no puede estar tan mal preparado. Es incomprensible que Jagoba Arrasate no haya podido plasmar su librillo, es obvio que no es la mejor plantilla pero tampoco el equipo descalabrado que llevamos tanto tiempo viendo.  

Es decir, Demichelis tiene que imprimir una identidad, pero sobre todo necesita soldados que crean. El jugador va a tener en frente un técnico al que va a ser difícil engañar, les va a mirar a los ojos y sabrá si están preparados. Basta de titulares que piensan que juegan por decreto, basta jugadores irrelevantes saliendo desde el banquillo. Ahora todo está abierto, todos tienen que hacer méritos. Es tan viejo como el fútbol, ocurre siempre con un cambio de entrenador. 

Dijo otra cosa el entrenador, no va a permitir caritas por hacer lo que les debería gustar, jugar a fútbol. El que pueda ponerse las botas es un privilegiado y tiene que demostrarlo. Alguno dirá que un entrenador no puede hacer nada si no tiene mimbres, y es cierto. Lo que ocurre es que estos mismos jugadores han demostrado que lo pueden hacer mejor. Si no lo hubieran demostrado se podría pensar que están ya en Segunda, pero sí lo han hecho mejor antes, por ello la esperanza no es una declaración de ilusiones sino el único camino posible. 

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