Las botas de oro del periodismo deportivo de 2023

Juan Antonio Bauzá premio histórico, Juan Roca a la trayectoria y Miguel Chacártegui al debutante se llevan los votos de sus compañeros y las botas de la FFIB

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Jordi Jiménez

Mallorca - Publicado el - Actualizado

5 min lectura

Si hay una profesión que ha sufrido en los últimos tiempos es el periodismo, tanto externa como internamente es una profesión que se ha querido poco, que se ha cuidado poco, que ha estado poco unida y que ha sufrido la precariedad en los últimos tiempos. Por ello desde este año en los Premios Populares de Cope, los premios más longevos de comunicación en Baleares, se ha instaurado un premio honorífico de periodismo y comunicación. Como destacan los premios de la Asociación de la Prensa de Baleares que reconocen el trabajo periodístico.

Si hablamos del periodismo deportivo, la precariedad y la inmediatez digital se han unido en los últimos tiempos al constante inconformismo, seña de identidad de una labor, la de preguntar, informar, contar, entrevistar, reportajear...en la que el resultado de un artículo, entrevista, programa, reportaje recién terminados invita a pensar en cómo será el siguiente. No es algo enfermizo, no es patológico, es la búsqueda de otra cosa, de otro asunto del que ocuparse y de algo que contar que tenga interés. Igual que el panadero se esmera cada día en el pan y delicias que quiere producir, con cariño y cuidado, porque no va a entregar producto del día anterior, el periodista se exige cada uno a su manera lo siguiente que debe ofrecer.

La inmediatez del periodismo hoy obliga a contar algo a cada momento, porque la era digital exige una información instantánea y simultánea en todos los lugares del mundo. Si no lo cuentas tú lo contará otro. Eso obliga a una permanente cobertura informativa para la que nadie estaba preparado, ni las empresas ni los periodistas. Las empresas tratan de abordar el desafío como mejor puedan para no perder seguimiento, oyentes, lectores. En las redes es inmediato lo que sucede y eso exige inmediatez informativa pero que no se puede cambiar por rigor. También existe el experto en información por tener un teléfono y una cuenta, como los hay científicos, entrenadores, arquitectos a golpe de tuit.

No se puede confundir el medio con la identidad. Contar algo no significa ser periodista, como dar una aspirina a alguien no te convierte en médico. La información se ha globalizado gracias a internet pero las redes no convierten a todos en periodistas. Alguien puede publicar algo y contar algo que no se sepa, tiene un valor incalculable que cualquiera pueda difundir información al momento porque tiene un teléfono. Esa información después debe tratarse, es decir, contar con rigor, contextualizar, contar antedecentes, consecuencias etc etc. Esto ya es tarea del profesional. El periodismo deportivo se ha hecho también mucho daño a sí mismo, el periodista de bufanda, el salseo como si fueran discusiones de barra de bar, la información a la carta por interés propio, todo eso ha desprestigiado externa e internamente la profesión. Es algo que se aprovecha, como si no hubiera políticos, médicos etc corruptos. Confundir una parte con el todo es sólo propio de necios.

Tiene una pecularidad el periodismo deportivo, que en su vocación lleva la penitencia. Porque hace lo que le gusta pero lo que le gusta ocurre en momentos de relax, de fiesta a horas en las que los demás descansan o cenan en familia. Puesto que el deporte sucede en el tiempo de ocio de los ciudadanos, el periodista deportivo trabaja en lo que le gusta pero cuando los demás descansan o se divierten. El secreto es divertirse con lo que haces, claro. Esa es la clave, y ese disfrute es lo que tradicionalmente menos han soportado otros sobre la vocación del periodista o locutor deportivo.

Si el periodismo, y añadiríamos la comunicación, precisa vocación infinita (añadimos comunicación porque algunos nos consideramos más locutores y contadores de cosas, que periodistas), el deportivo quizá incluso más. La razón es que no tiene horarios, que acaba mucho más tarde que cualquiera, que acude a lugares en momentos en los que generalmente las personas descansan...pero como queda dicho y decía un antiguo director, "estáis ahí porque os gusta, tendríais que pagar en lugar de cobrar". Sólo tenía razón en una cosa, hacemos lo que nos gusta, sí. Pero como tantas otras profesiones y oficios de gente que ama lo que hace.

Al inconformismo crónico del periodista deportivo se une el ser una profesión u oficio que se ha querido poco a sí misma y ha tenido las rencillas producto de los egos que todos tenemos. No conozco, dicho sea de paso, profesión u oficio en el que no haya envidias. Porque es algo propio de la condición humana, médicos que se "rajan" a sí mismos, abogados, chefs, hasta fontaneros, esto lo hemos escuchado todos.

Por todo ello rescato que la Federación Balear de Fútbol (FFIB) y su responsable de comunicación, Carles Hernández, haya aprovechado que se junta a muchos colegas de profesión en el brindis navideño para que los compañeros nos reconozcamos mutuamente. Este año Juan Antonio Bauzá se ha llevado los votos de sus compañeros y por lo tanto la bota al "premio histórico". Toda una vida ante los micrófonos y las cámaras, ahora en Fibwi TV. Juan Roca se ha llevado el "premio trayectoria", también muchísimos años de radio en la SER, Última Hora y ahora Radio Marca. Mientras el "premio novato" (rookie lo llaman como en la NBA), aunque de novato tiene ya poco, Miguel Chacártegui, de Diario de Mallorca.

No hay mejor reconocimiento que el de los compañeros, porque son quienes entienden qué se hace y lo que cuesta. Muchos más satisfactorios que los premios de diferentes sectores o instituciones. Así que gracias Carlos por poner el terreno de juego para que los periodistas nos pasemos el balón en lugar de entrarnos a la tibia.

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