Las claves de una crisis sin fin en el RCD Mallorca

El equipo no funciona, el entrenador no logra mejorar el rendimiento del equipo y el club es incapaz de mejorar la plantilla

RCD Mallorca

Muriqi en el Metropolitano

Jordi Jiménez

Mallorca - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

Un año sumido en la mediocridad. Desde Enero de 2025, el RCD Mallorca lleva siendo un equipo mediocre, ninguna de las medidas correctoras que ha podido introducir el entrenador en el equipo han funcionado, tampoco ninguna de las medidas que ha podido tomar el club para mejorar la plantilla.

Empecemos por el principio, se quiso dar un paso adelante y por eso se decidió prescindir de Javier Aguirre y llamaron a Jagoba Arrasate. Querían que el equipo evolucionara, que diera pasos adelante y no pensara tan solo en defender. Aguirre había hecho un buen trabajo, había salvado al Mallorca, lo había llevado a una final de Copa del Rey nada menos, pero no convencía la propuesta ya al club, se entendía que había cumplido un ciclo.

Lo curioso es que los mismos que pensaban que había cubierto su ciclo, que el mismo director deportivo, Pablo Ortells, que entendía que debía evolucionar el equipo, cambiara de entrenador pero no de plantilla, que no remodelara dicha plantilla. Porque en el RCD Mallorca no se ha producido el relevo. 

Una plantilla que daba síntomas de agotamiento ya durante la segunda vuelta de la pasada temporada, no es por lo tanto sorpresa lo que se está viendo esta temporada, es una continuidad, más de lo mismo, de un equipo sin alma, mediocre, sin mordiente, poco incisivo, poco vertical, que no daña al rival y que defiende mal. 

Han seguido los mismos que habían sumido al equipo en la mediocridad, con la aportación de dos chicos, uno que no había jugado en primera y que afortunadamente sí ha sido un acierto, Virgili, y otro joven que era un poco más de lo mismo y que no ha dado último pase como se buscaba, Pablo Torre. Mientras, sigue habiendo demasiados jugadores que no aportan absolutamente nada.

Ahora bien, lo que vemos no es sólo responsabilidad tan solo del club, los futbolistas pese a ser una plantilla manifiestamente mejorable, están muy por debajo de lo que deben dar, lo que es responsabilidad de los jugadores pero también de Arrasate. Porque lo que se observan son muchos problemas futbolísticos, el equipo no ofrece solvencia defensiva ni tiene buenos mecanismos ofensivos. 

Obvio que a Arrasate se le ha dejado a los pies de los caballos ante la falta de refuerzos en verano y ahora en invierno, pero no es menos cierto que el equipo, este mismo equipo, debe rendir mejor, porque ya lo hizo en el pasado no tan lejano. 

El problema es que los jugadores no rinden, el entrenador es incapaz de mejorar el rendimiento del equipo y el club es incapaz de mejorar la plantilla. Es la combinación "perfecta" para irse al hoyo. 

Queda tan solo esta semana de mercado para traer algo, el mantra del extremo que nunca llega, de hecho los aficionados bermellones ven como los rivales sí lo consiguen, Akhomach al Rayo, Raúl Moro a Osasuna. 

Aunque es obvio que no es sólo cuestión de extremo, porque hay más carencias. De todas formas, en la obvia carencia del extremo porque Asano en el otro lado ha sido un fiasco y sólo cuenta con el chaval Virgili, el comportamiento en el campo del Mallorca no deja bien tampoco a su técnico, ya que los bermellones son un equipo indefinido, flojo, inocuo, que no sabe elaborar y que es tierno defensivamente y que ha tenido en su delantero al gran asidero hasta hoy. ¿Dónde estaría el Mallorca sin los 14 goles de Muriqi?

Y ahora, ¿qué cabe esperar? son pocos días para pensar que el Mallorca consiga algunas piezas solventes, en una dirección deportiva tan lenta además. Ortells no tiene mucho margen porque el club tiene comprometido su límite salarial, operaciones que han sido un fiasco como las inversiones en Darder, Larin y ya veremos Torre. Pero algo tiene que llegar que revitalice la plantilla y que otros que no aportan nada salgan. Demasiado por hacer. 

Aquí la cuestión es que los que están parece que serán los encargados de triunfar o fracasar en esta segunda vuelta, y cabe preguntarse si están preparados para ese reto.

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