El CEMMA alerta de una crisis crónica por plásticos en las costas gallegas que afecta a todas las tortugas varadas

La organización con sede en Nigrán constata un aumento récord de varamientos y una contaminación local y persistente que compromete la salud del ecosistema marino

Redacción COPE Vigo

Vigo - Publicado el

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La contaminación por plásticos en las costas de Galicia ha dejado de ser un problema esporádico para convertirse en una crisis crónica, según advierte Uxía Vázquez, vicepresidenta de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA). En una reciente entrevista, Vázquez y otros portavoces de la entidad con sede en Nigrán han señalado que los plásticos encontrados en el interior de las tortugas varadas funcionan como un indicador directo y preocupante de la mala salud de nuestro ecosistema marino. La situación es tal que, actualmente, todos los ejemplares de tortuga que la organización recoge y ayuda están afectados por la ingesta de plásticos, una tendencia que ha ido en aumento en los últimos años.

QUÉ RESIDUOS ENCUENTRAN EN EL ESTÓMAGO DE ESTAS TORTUGAS

El análisis de los restos hallados en los estómagos de estos animales revela una realidad incómoda: la basura no siempre viene de lugares remotos. Aunque se han registrado casos llamativos, como el de una tortuga laúd que llegó a Arteixo tras ingerir un saco de patatas de 30 kilos procedente de la costa oeste de Estados Unidos, Vázquez subraya que muchos residuos son de origen local. Entre los hallazgos más impactantes figuran envoltorios de helados, fibras de redes y fragmentos de bricks de vino de marcas que solo se comercializan en Galicia, los cuales aparecen prácticamente intactos y con el etiquetado legible pese al tiempo pasado en el mar.

Fotografía cedida por el CEMMA

Esta acumulación de residuos responde en gran medida a que las tortugas confunden las bolsas y envases con medusas, que constituyen una referencia fundamental en su dieta. Al ingerir accidentalmente estos materiales, que pueden variar desde pequeños microplásticos hasta envases de 40 centímetros, su salud se ve gravemente comprometida. El equipo del CEMMA destaca que esta basura no llega al océano únicamente por descuidos en la arena, sino que los residuos arrojados en calles o montes también acaban en el mar debido a causas naturales, lo que evidencia una falta de gestión eficiente y un consumo excesivo de plásticos por parte de la sociedad.

AUMENTA LA PRESENCIA DE TORTUGAS VARADAS DURANTE TODO EL AÑO

Los datos reflejan un cambio drástico en la frecuencia de estos encuentros. Si tradicionalmente la media era de una o dos tortugas en recuperación al año, en tiempos recientes esta cifra ha ascendido hasta los diez ejemplares anuales. Además, la estacionalidad de los varamientos se ha alterado; si antes se concentraban a partir de la primavera, ahora la presencia de estos animales es una constante durante todo el año en las costas gallegas. Solo en el marco del proyecto Revargal, entre 2022 y 2025, el centro ha socorrido 77 varamientos, siendo 2024 un año de especial actividad con 32 asistencias.

A pesar de que existe una mayor concienciación social gracias a los medios de comunicación y las redes sociales, Vázquez insiste en que los esfuerzos siguen siendo insuficientes mientras la producción y el consumo de plástico no se reduzcan drásticamente. Para ilustrar este peligro, la entidad utiliza los plásticos extraídos en charlas en colegios e institutos, buscando que la visión de un envase cotidiano sacado del interior de un animal sirva como revulsivo para las nuevas generaciones. La lucha por la supervivencia de estas especies depende ahora de nuestra capacidad para gestionar cada pequeño residuo que generamos en tierra firme.

Para estas tortugas, nadar por el océano se ha vuelto tan peligroso como intentar cruzar un campo de minas invisible, donde cada bocado que parece alimento es en realidad una trampa letal fabricada por el ser humano.