Vivir con miedo a una inundación: “Soy marinero y no morí en el mar, pero casi viene el río con agua dulce y me lleva”

Los vecinos de Santa María de Neda, en la comarca de Ferrol, que lo perdieron todo en la riada de 2023, recuperan la normalidad tras las actuaciones de Aguas de Galicia en el cauce del río

Paula Pájaro Rives

Santiago - Publicado el

3 min lectura

Los vecinos de Neda, en la zona de Ferrol, han recuperado la tranquilidad después de las graves inundaciones sufridas en 2023. Según relata Jorge López, portavoz de la asociación de vecinos, las lluvias de aquel año, que acumularon casi 100 litros por metro cuadrado, provocaron el desbordamiento del río Basteiro. La riada fue tan devastadora que afectó a unas 67 personas y, según López, el 90 % de ellas “perdió todo”.

Concello de Neda

Estado del río Basteiro en la localidad de Neda

Una noche de agonía

La noche de la riada fue, en palabras de López, una “agonía increíble”. Sobre la una de la madrugada, el caudal reventó un portal y el agua entró en las casas como si fuera “un tsunami total”, narra. El agua lo anegó todo en su vivienda y las puertas “reventaban”. Finalmente, los bomberos lograron rescatarlos de madrugada, tras cuatro intentos, y también a dos vecinos mayores que “estaban subidos en unos palés” para protegerse de la crecida.

Soy marinero y no morí en el mar, pero casi viene el río con agua dulce y me lleva”

Jorge López

Vecino de Neda

Jorge López, que es marinero de profesión, expresa la paradójica crudeza de la situación:  “Soy marinero y no morí en el mar, pero casi viene el río con agua dulce y me lleva”. Describe el día después como desolador, con gente llorando y la obligación de “empezar una vida de nuevo” con 53 años. A pesar de la pérdida material, subraya que lo principal es que “estamos todos vivos”.

La solidaridad vecinal y la solución técnica

En medio del desastre, López destaca la inmensa solidaridad de la gente. “Vimos la clase de gente que somos, que cuando tenemos un problema, intentamos ayudar”, explica. Esta unión fue clave para que los afectados se organizaran y comenzaran a “llamar a todas las puertas”, encontrando una respuesta positiva en Aguas de Galicia.

Tras reunirse con Aguas de Galicia, los vecinos encontraron la colaboración que necesitaban. El problema, según los estudios técnicos, residía en antiguas infraestructuras como azudes y presas que mudaban el cauce. Estas barreras provocaban que, con lluvias fuertes, el río principal desviara su agua sobre el río Basteiro, causando las inundaciones. La principal actuación ha sido la retirada del primer azud, el más problemático.

Jorge nos explica: “Antes se hacían esas infraestructuras y fueron quedando y tenemos desniveles de metro y medio o dos. Lo que se estaba viendo es que el curso del río estaba deshecho. El río tiene que seguir por su cauce y por su normalidad”.

Concello de Valga

Molinos o azudes son construcciones habituales en los ríos de Galicia

Un futuro sin miedo

El resultado ha sido inmediato. Los vecinos, que antes organizaban vigilancias nocturnas y se alertaban por WhatsApp, ya han comprobado que las últimas lluvias no han provocado desbordamientos. 

Cuando llovía, los vecinos hacíamos vigilancias nocturnas. Ahora dormimos"

Jorge López

Vecino de Neda

Con la eliminación del segundo azud a punto de comenzar, López se muestra optimista: “El 95 por ciento, pues, tenemos casi el problema resuelto”. Asegura que, aunque los fenómenos extremos del cambio climático son imprevisibles, el problema de base se ha corregido, mejorando la calidad de vida de todos los residentes.

VIVIR EN ZONAS DE RIESGO DE INUNDACIÓN

Casi 25.000 personas viven en zonas con riesgo de inundación en Galicia. 

El director del organismo Augas de Galicia, Roi Fernández, ha detallado la actualización de los mapas de riesgo de inundación, una herramienta clave que se revisa cada seis años para identificar y mitigar los efectos de las crecidas. El plan no solo busca diagnosticar, sino también proponer acciones concretas para que la convivencia con los ríos sea más segura.

Aunque la cifra de 25.000 afectados pueda parecer alta, Fernández la pone en contexto: Galicia tiene 30.000 kilómetros de ríos, de los que solo 50 kilómetros, repartidos en 47 áreas, están catalogados con el riesgo más alto.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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