La alerta de un geólogo: "La esponja está saturada, la tierra en Galicia no puede absorber más agua"
Las intensas y continuas precipitaciones de los últimos meses provocan la saturación hídrica del terreno, desencadenando inundaciones y deslizamientos de tierra
Santiago - Publicado el
3 min lectura
La sucesión de borrascas que ha afectado a Galicia durante los últimos meses ha llevado al suelo a una situación límite. Así lo explica Pablo Núñez, delegado en Galicia del Colegio de Geólogos, quien asegura que se está presenciando "la combinación de un fenómeno meteorológico extremo con la vulnerabilidad de nuestro terreno". La clave, según el experto, es el concepto de saturación hídrica. El sustrato de rocas graníticas y metamórficas de la comunidad gallega genera suelos que actúan como una esponja, pero con una capacidad de retención limitada. "Suelos de carácter ácido y de textura arenosa que, en cuestiones normales, drenan bien. Pero imaginemos una esponja. Este invierno, con la cantidad tremenda de precipitaciones que hemos sufrido, esa esponja está completamente saturada", afirma Núñez.
Calzada inundada en A Palloza (A Coruña) tras una tromba de agua
Esta situación desencadena dos problemas principales: inundaciones y deslizamientos de tierra. Los cauces de los ríos, ya al límite, no pueden gestionar el volumen extra de agua, provocando desbordamientos. Paralelamente, el agua satura las laderas, aumenta su peso y disminuye la cohesión de las partículas del suelo, actuando como detonante para desprendimientos. "No es solo mucha lluvia, es mucha lluvia cayendo sobre un terreno que geológicamente ya está saturado, que ya no puede más", resume el geólogo.
Un desprendimiento que mantiene cortada la LU-P-4103 en Pantón
La vulnerabilidad de las infraestructuras
Esta saturación del terreno agrava problemas endémicos de las infraestructuras gallegas, como la aparición de baches y socavones en las carreteras. Pablo Núñez considera urgente "actualizar nuestros protocolos de diseño y mantenimiento para adaptarnos a una nueva realidad climática". Según explica, muchas infraestructuras fueron diseñadas con parámetros de lluvia y comportamiento del terreno que ya no son válidos ante fenómenos meteorológicos que se concentran en periodos más cortos de tiempo.
Hemos invadido el espacio que el agua y la geología reclaman en episodios extremos"
Delegado en Galicia del Colegio de Geólogos
El delegado del Colegio de Geólogos señala que la planificación no puede ser estática, ya que los procesos geológicos son dinámicos y un talud que era estable hace una década puede no serlo hoy. Critica además la ocupación de zonas de riesgo, como la construcción en llanuras de inundación. "Hemos invadido el espacio que el agua y la geología reclaman en episodios extremos y lo que estamos viendo ahora es, en parte, la respuesta del territorio a esa ocupación", advierte Núñez.
Una auditoría de infraestructuras, clave
Para hacer frente a esta situación, el experto propone realizar una "auditoría de infraestructuras críticas" para revisar la estabilidad de taludes, puentes y viaductos bajo los nuevos escenarios climáticos. Núñez lamenta que en el modelo de desarrollo ha existido a menudo una "escasa cultura geológica". En su opinión, la geología no debe ser solo una disciplina consultada al inicio de una obra, "sino una ciencia integrada de forma permanente en la planificación, el mantenimiento y la adaptación de nuestro territorio".
Es necesaria una auditoría de infraestructuras críticas para revisar la estabilidad de taludes, puentes y viaductos"
Geólogo
Como ejemplo de la falta de seguimiento, menciona taludes con "mallas para retención de caída de rocas" que están colmatadas y sin limpiar desde hace años. Aunque reconoce que la administración está actualizando protocolos, subraya la importancia de una cultura de gestión dinámica del territorio para evitar fallos en el modelo. "Si nos limitamos simplemente a construir y dejar las infraestructuras, el modelo va a fallar seguro", concluye.
El riesgo añadido de los incendios
Otro factor que agrava la situación son los incendios forestales, como los ocurridos hace seis meses en la provincia de Ourense. Pablo Núñez confirma que un terreno erosionado por el fuego es mucho más frágil ante lluvias fuertes, lo que puede provocar un daño mayor. Por ello, insiste en que una "gestión forestal y agraria" continua es fundamental. "Un monte bien gestionado y unos suelos agrícolas sanos [...] son nuestros mejores aliados", destaca, y señala que estas áreas quemadas "deben ser zonas de actuación preferente".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.