la semana santa en ciernes

La conmovedora experiencia de vestir las imágenes que desfilan en Semana Santa: "Parece que te hablan"

Celia Lombardero colabora con la Venerable Orden Tercera de Ribadeo (Lugo) y lleva años vistiendo a los santos

Juana Carrera

Ribadeo - Publicado el

3 min lectura

Celia Lombardero lleva 17 años vistiendo las imágenes de la capilla de la Venerable Orden Tercera de Ribadeo. Ella cuenta que lo hace con mucha devoción y respeto. Siente algo especial mientras procede. Como cada año, cuando se aproxima la Semana Santa, las imágenes se bajan de sus peanas y quedan a su alcance para que les ponga los trajes que portarán en las procesiones.

Con mucho cuidado desviste a los santos y los vuelve a vestir, adecenta los ropajes, las túnicas, los mantos y las coronas, para que todo quede perfecto. Mientras lo hace les acaricia la cara y les mira a los ojos: al Nazareno, la Dolorosa, la Verónica y el San Juan. Se siente acompañada, como si le hablaran y le dijeran "colócame bien... o cómo estás". Para Celia es "una sensación muy bonita".

sin miedos

Algunas personas le preguntan si no tiene miedo de estar sola en la iglesia con las imágenes. Ella no concibe la pregunta, cómo va a tener miedo si está con ellos que la cuidan. Es todo lo contrario se siente protegida porque "no tengo porqué tener miedo, estoy acompañada por esas imágenes tan bonitas y, no sé, parece que te están hablando". A su juicio "tenía que probar alguna persona más para que viera que lo que estoy diciendo es cierto".

Mientras los visto les acaricio la cara y les miro a los ojos, parece que te están hablando

Celia Lombardero

Colaboradora de la Venerable Orden Tercera en Ribadeo 

Algunas veces no están solo ella y las imágenes en el templo, sino que anda por ahí Ramón Sanjurjo. Él es habitual en esta pequeña iglesia, va todos los días para abrirla y cerrarla al público. Porque este centro de encuentro y oración está abierto siempre con un horario bien amplio. 

Ramón es ministro seglar de la Venerable Orden y presume de no haber cerrado la capilla ni en tiempos del coronavirus: "nunca cerramos y no pasó nada". Explica que los fieles quieren encontrar abierta esta iglesia franciscana, para ir allí a rezar, a pedirle a los santos, a sentir ese acogimiento propio de los templos.

Moncho, como lo llaman cariñosamente, orienta a Celia en la forma de vestir o acondicionar las tallas. Las manos del Nazareno sosteniendo la cruz o la corona de espinas bien colocada sobre la frente, que con los movimientos de bajada y subida a las andas suele deslizarse y cae sobre los ojos del Cristo. Él supervisa los detalles y Celia se deja asesorar de buen grado.

petición de ayuda

También tienen peticiones, varias y muy necesarias. Alguna hasta perentoria. Entre estas últimas el suelo de la capilla, se hunde, está destrozado por varias zonas. Hay una serie de tablones de madera superpuesta para evitar que algún visitante introduzca el pie entre las láminas rotas y tengan un disgusto. El riesgo de que el piso se hunda es importante tras varios años de deterioro. De hecho llevan tiempo solicitando ayuda, tanto donaciones particulares como apoyo institucional para ejecutar una obra de estabilización.

COPE

Celia Lombardero y Ramón Sanjurjo en COPE

Y no sólo el suelo, el techo también corre peligro pues adolece de importantes goteras. Por ello abrieron una cuenta en la entidad ABANCA para pedir ayuda económica. Según cuenta Ramón Sanjurjo apenas llegaron a 1.100 euros y quedó un poco olvidada. Pero nunca es tarde para recordar que la cuenta sigue habilitada en esa caja de ahorros, a nombre de la Venerable Orden Tercera. 

MÁS HOMBROS, FEMENINOS, PARA LA VERÓNICA

Hay otra petición que esperan no caiga en saco roto. Ésta no tiene nada que ver con la economía. No se trata de donación o limosna sino de colaboración con un poquito de tiempo y esfuerzo físico. Celia desea que algunas mujeres se animen a portar la Verónica en la procesión. El año pasado tuvo que ser llevada por hombres porque no había mujeres suficientes.

Celia explica que con cuatro o cinco mujeres bastaría, así podrían turnarse para llevarla y asegura que no es tan duro, que la imagen no pesa demasiado. Ella la llevó muchos años pero ahora tiene una lesión en el hombro y no aguanta. Ahí queda la petición, sencilla y fácil de solventar porque "no pesa tanto, se lleva bastante bien".

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