¿Por qué se derrumbó una parte de la Muralla romana de Lugo? Lo explica el arquitecto que lleva 40 años a cargo de su cuidado
Las lluvias torrenciales y una obra realizada en los años 20 son la causa del desplome de uno de los lienzos interiores del monumento, que no formaba parte de la estructura original romana

Entrevista a Ignacio López de Rego, arquitecto encargado del cuidado de la Muralla de Lugo
Lugo - Publicado el - Actualizado
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Un tramo de la Muralla romana de Lugo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se derrumbó este sábado, en torno a la medianoche, a la altura de la Rúa do Moucho. Afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales. En concreto, se vinieron abajo unos seis metros de uno de los lienzos interiores del monumento, una parte que no pertenece a la estructura original romana. Las obras de restauración en la zona afectada ya han comenzado este lunes con el desescombro y los trabajos de consolidación para garantizar la seguridad de los viandantes.
El arquitecto contratado por la Xunta para la conservación del monumento, Ignacio López de Rego, ha explicado las causas de este suceso en una entrevista en COPE Lugo y ha lanzado un mensaje de tranquilidad, con la experiencia que le otorgan los cuarenta años que lleva a cargo de la Muralla.
López de Rego, que este lunes se encontraba en el lugar del suceso, ha lamentado la situación, pero ha subrayado la importancia de contextualizar lo ocurrido. La causa fundamental, asegura, ha sido una situación atmosférica excepcional, con una cantidad de lluvia "enorme" que ha desbordado las previsiones. "Si se hubiera producido un invierno con la climatología normal de esta zona, no hubiera pasado esto", asegura el arquitecto.
Que la gente esté tranquila en ese sentido, porque ningún paramento original se ha caído"
Arquitecto contratado por la Xunta para cuidar de la Muralla
Un muro de los años 20, no el romano
Una de las claves principales que explican este suceso es que el tramo afectado por el derrumbe no pertenece a la construcción original de la época romana. "Que la gente esté tranquila en ese sentido, porque ningún paramento original se ha caído", ha recalcado López de Rego. Lo que cedió fue una remodelación ejecutada en la década de 1920 para ensanchar el adarve, con el retranqueo del muro interior.

El paramento interior de la Muralla de Lugo se vino abajo a la altura de la Rúa do Moucho
Debido a los "condicionantes económicos de España" en aquel momento, explicó, esa reconstrucción se realizó con materiales y procedimientos constructivos más económicos, en lugar de los morteros compactados y la pizarra que utilizaron los romanos en la estructura original. Este muro, de unos 40 o 60 centímetros de espesor, no estaba preparado para soportar grandes presiones de agua, lo que provocó que el interior del monumento se comportara "como una piscina".
El muro se deslizó como si fuese un tobogán"
Arquitecto contratado por la Xunta para cuidar de la Muralla
A esto se suma que el derrumbe tuvo lugar sobre un antiguo cubo, cuya escalera interior se rellenó con tierra, lo que aumentó la acumulación de agua. La presión fue tan grande que el muro no se abatió, sino que "se deslizó como si fuera un tobogán", un hecho que, según el arquitecto, queda demostrado porque las piedras superiores han quedado en la parte alta del escombro.

Enrique González es el arquitecto municipal
Inspección completa en primavera
Aunque la muralla está monitorizada de forma permanente y con técnicas de alta precisión, las lluvias excepcionales de este invierno y el derrumbe que se ha producido en la Rúa do Moucho, aconsejan la realización de una inspección en profundidad que se llevará a cabo a partir de la primavera. "Lo que vamos a hacer es un programa de monitoreo, tanto del muro interior como del muro exterior, para determinar si este tipo de lluvias ha afectado a alguna zona concreta", ha explicado López Rego.
Esta inspección general se llevará a cabo en primavera, cuando se retire la vegetación que actualmente cubre los paramentos, lo que permitirá evaluar con más detalle si el duro invierno ha causado alteraciones en otros puntos del monumento.
Una restauración sin fecha fija
Los trabajos de restauración en la Rúa do Moucho han comenzado ya este lunes, primero con la limpieza del entorno en el que se produjo el derrumbe y con "la seguridad como principal premisa" explicó el arquitecto.
Respecto a la duración de la obra, el arquitecto se ha mostrado cauto. Ha asegurado que actuarán "lo más rápidamente posible", pero ha evitado dar una fecha concreta. "Hay que ver qué hay dentro, no sé cómo va a estar la escalera, no sé si el nivel de piedra por dentro es más profundo de lo que pienso", ha argumentado.

El derrumbe se produjo a unos pasos de la entrada a un conocido local de hostelería
En todo caso, López de Rego ha estimado que, si no surgen imprevistos, no será una intervención larga. "Será un par de meses, tres meses, por ahí, como mucho", ha concluido.
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