Una montaña de basura en Santiago de Compostela: la tarea tóxica pendiente de la Xunta

Una sentencia firme obliga a retirar los residuos y restaurar el monte donde  se depositaron los tecnosuelos que acabaron contaminando agua y suelo.

Alba Suárez Arufe

Santiago - Publicado el

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Son las 11 de la mañana y a las puertas de la iglesia de la parroquia de Grixoa, a 14 quilómetros del centro de Santiago de Compostela, nos espera Santiago Gregorio López Blanco. Hemos venido a hablar con este vecino de la zona sobre el vertedero de Miramontes, un problema que sufren desde hace años y que en una especie de tour de la contaminación, nos enseña visitando varios lugares desde donde se puede ver esta colina que, aunque parece normal a simple vista y llena de verdor y vegetación, esconde una realidad tóxica. Está hecha de basura

 Lo que comenzó siendo una propuesta empresarial ecológica y beneficiosa acabó por convertirse en esta montaña de residuos mal gestionados que ya han contaminado el agua del barrio. Al guiarnos por estos lugares, Santiago va contándonos lo que había vivido la comunidad de vecinos afectados y, a veces, incluso riéndose de la incredulidad de la que allí ha pasado "aquí pasaron unhas cousas...".

La situación en el vertedero de Miramontes es compleja. Se mezclan tres situaciónes: la cantera, el vertedero y la zona de monte donde se depositaron toneladas de residuos como tecnosuelos. 

 La montaña perdida y una meseta de residuos

El origen de este depósito ilegal se encuentra, en gran parte, en el material procedente del dragado de la Ría de Noia. Estos lodos se mezclaron con otros residuos y se depositaron directamente sobre la superficie del monte, en una zona que, según cuenta Santiago López, no necesitaba ser recuperada. La acumulación de estos materiales ha creado una especie de meseta artificial, con un grosor que en ocasiones supera los cuatro y cinco metros, medidas que incluso para tecnosuelos superan el máximo permitido.

Los vecinos en la zona han visto todo tipo de basura sin tratar en esta zona. "Podías ver desde xeringas a pilas, plásticos de todo tipo, había de todo", detalla el portavoz vecinal. Lo que les llevó en su día a la vía judicial que ahora empieza a reconocerles sus demandas.

Una sentencia judicial firme conocida hace unos días condena al responsable de la instalación a 18 meses de prisión e inhabilitación durante el mismo tiempo, pero la sentencia clave, según López, es una anterior. La que determina que los depósito que se produjeron ente los años 2016 y 2018, lejos de tecnosuelos, es decir, capas de depósitos que mezcla residuos orgánicos e inorgánicos no peligrosos, no eran más que "lixo (basura) acumulado sobre a montaña". 

Por lo que la justicia obliga a la retirada de los residuos por los problemas de lixiviados y contaminación de acuíferos. La empresa debe rehabilitar ese especio pero, ante su entrada en suspensión de pagos, la tarea queda ahora en manos de la Consellería de Medioambiente. 

Paralelamente, la gestión del vertedero principal también ha estado plagada de irregularidades. López denuncia que "funcionou de forma absolutamente irregular". La plataforma sospecha que se depositaban materiales no autorizados y que, posteriormente, la Xunta concedía los permisos. "Depositaban, solicitaban a Xunta autorización, e a Xunta daba unha maior autorización", explica. Esta práctica convirtió un depósito que empezó siendo para residuos inertes en un vertedero "puro e duro".

Alba Suárez Arufe

Vista del vertedero de Miramontes, Santiago de Compostela.

Santiago López describe el negocio de la basura como uno muy rentable. "Canto máis perigoso é o lixo que se deposita, máis hai que pagalo", haciendo referencia a los costosos protocolos de seguridad que requieren cierto tipo de residuos peligrosos, pero si una empresa "se salta todas las normas, pois é un negocio redondo" añade López. Esta situación, afirma, ha llevado a la plataforma de vecinos a creer que la situación de Miramontes puede estar relacionada con casos de corrupción. Lamentan que haya empresas que juegan siempre en los límites de la legalidad para poder sacar mas beneficio.

Los vecinos, entre el abandono y la movilización

Los residentes de la zona sufren las consecuencias directas de esta mala praxis. López enumera las implicaciones cotidianas: olores pestilentes por la ventilación insuficiente del vertedero, lixiviados que contaminan los ríos Gatofero y Tambre, y la contaminación de acuíferos que están bajo el vertedero y en los que se han detectado metales pesados. Además, una de las vivienda más cercanas al lugar resultó dañada por el "paso de camións de 30 toneladas" por una vía limitada a cinco.

Hubo momentos en que realmente nos ningunearon ou trataron de frenarnos"

Santiago Gregorio López Blanco

Representante de la Plataforma de Vecinos

Alba Suárez Arufe

Vista al vertedero desde la entrada a la cantera de Miramontes, Santiago de Compostela

Durante años, la plataforma se ha sentido abandonada por las administraciones. "Houbo momentos nos que nos dijeron que estábamos equivocados, que nos dedicábamos a alarmar", lamenta López. Fue necesaria la presión vecinal, el apoyo de expertos como Serafín González, de la Universidad de Santiago, y una auditoría externa impulsada por el entonces alcalde Martiño Noriega, para que la Xunta dejase de negar las irregularidades y sancionase a la empresa.

Actualmente, la plataforma y la Federación de Asociaciones de Vecinos del Rural (FERUSA) han solicitado una reunión con la Consellería de Medioambiente para conocer el plan que se seguirá para la retirada de recursos y la recuperación del espacio natural, pero no han sido recibidos. Mientras, agradecen que el Concello de Santiago haya llevado a pleno una moción de urgencia, que fue aprobada en unanimidad, para instar a la Xunta a tomar medidas inmediatamente. Para los vecinos, la solución pasa por realizar catas en el vertedero para saber qué hay depositado y cuando se depositó, una medida que ayudaría a comprobar si las autorizaciones venían antes o después de la entrada de residuos.

A pesar de todo, la visión del futuro es pesimista. "Negro, o sea, se non negro, como moito gris", admite Santiago López. Sin embargo, mantiene la determinación de seguir luchando y subraya la importancia de la vigilancia ciudadana: "Desgraciadamente, temos que vixiar o medioambiente e temos que vixiar aos responsables de medioambiente tamén".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.