Así era el Ferrol del siglo XIX, una exposición recupera su memoria cotidiana
Más de un centenar de obras y objetos cedidos por vecinos y asociaciones reconstruyen el día a día de la ciudad en el Centro Cultural Torrente Ballester
Ferrol - Publicado el
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Ferrol mira estos días a su pasado para comprender mejor su identidad. El Centro Cultural Torrente Ballester acoge la exposición Ferrol no pasado, a vida cotiá, una muestra que recorre el día a día de la ciudad desde el siglo XIX hasta principios del XX a través de pinturas, fotografías, textos y objetos cedidos por artistas y vecinos. La exposición, comisariada por Guillermo Llorca y Esperanza Piñeiro, se presenta como el prólogo del futuro museo de la ciudad.
La idea, impulsada por la Asociación de Amigos do Museo da Cidade, es mostrar "un pouco dese Ferrol que se foi e que aínda lembramos", explica Piñeiro. El foco no está en los grandes acontecimientos históricos ni en el astillero, sino en la vida de la gente común, sus oficios y su manera de vivir más despacio, aunque siempre con largas jornadas de trabajo.
La muestra está en el centro cultural Torrente Ballester
Queríamos mostrar un poco de ese Ferrol que se fue, que aún recordamos"
Un relato coherente de la vida común
El material se articula en un discurso narrativo coherente organizado en cuatro grandes grupos temáticos, fruto de un trabajo colectivo que comenzó a principios del año pasado. "No es una acumulación de piezas", subraya Guillermo Llorca, desmintiendo que la muestra se haya hecho de oídas. Por un lado, se presenta una visión de la ciudad a través de los artistas, desde los barrios históricos hasta la periferia rural.
Una parte de la exposición "Ferrol no pasado"
Esta sección recoge por primera vez una visión tan poliédrica de la zona, con la participación de casi 50 artistas y más de 100 obras pictóricas. Otros grupos temáticos abordan el tiempo de ocio de la época y los oficios tradicionales, muchos de ellos realizados por mujeres que se desplazaban desde los alrededores para comerciar en la ciudad.
Tesoros anónimos con historia
Uno de los aspectos más destacados es la masiva colaboración ciudadana. "Nos sorprendió la disposición de toda la gente a colaborar, a traer las piezas que tenían en sus casas", comenta Esperanza Piñeiro. Los objetos cedidos están relacionados con el ajuar del hogar en las distintas clases sociales, el tiempo de ocio y las herramientas de oficios ya desaparecidos.
Otra de las imágenes de la muestra
Entre las piezas más curiosas se encuentra un plato de Sargadelos primitivo que representa la antigua fuente de Churruca, adornos y hebillas que formaban parte del uniforme de las amas de cría en las casas pudientes. También un curioso marcador de madera noble con punteros metálicos que usaban las lavanderas para llevar un control férreo de la ropa que recogían y entregaban.
Una lección de historia para el presente
La exposición, que estará abierta durante dos meses, cuenta con un programa de visitas guiadas que los organizadores recomiendan para apreciar los detalles de cada pieza. Guillermo Llorca, con experiencia en el mundo de la enseñanza, hace un llamamiento especial a los colegios y centros de ensino para que soliciten una visita: "Van a aprender más que en un trimestre de clase".
El proyecto ha contado también con la colaboración de instituciones y entidades particulares como Amador, el Pazo do Monte y el trabajo del equipo directivo de la asociación, formado por Maribel Castro, José María de Juan, Inés Vilarín y Ángel Cachaza. Un esfuerzo que, como concluye Piñeiro, ha sido un fantástico "trabajo como voluntariado cultural".
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