Se prevé una primavera dentro de la normalidad en Extremadura tras un invierno de récord
El delegado de la AEMET en la región, Marcelino Núñez, avanza que se esperan valores habituales de temperatura y lluvia para los próximos meses, sin grandes sorpresas
Castillo de Medellín durante el tren de borrascas
Badajoz - Publicado el - Actualizado
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La primavera, que arranca astronómicamente el próximo 20 de marzo, se prevé dentro de la normalidad climatológica en Extremadura. Así lo ha avanzado el delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Marcelino Núñez, quien ha explicado que para los meses de marzo, abril y mayo no se aprecian señales claras que indiquen un comportamiento anómalo de las temperaturas o las precipitaciones.
Se esperan, por tanto, valores acordes a lo que es habitual en esta estación del año, tanto en lo que respecta a las temperaturas como a las lluvias que puedan producirse en la región durante los próximos meses.
Un invierno de récord: muy húmedo y cálido
El trimestre invernal (diciembre, enero y febrero) ha sido calificado por la AEMET como ‘muy húmedo’. Según los datos presentados por Núñez, las precipitaciones acumuladas alcanzaron los 447,2 litros por metro cuadrado, una cifra que casi triplica la media de referencia, situada en 156,3 l/m². Este registro convierte al invierno 2023-2024 en el tercer más lluvioso de los últimos 35 años, solo superado por los de 1996 y 2010.
Este comportamiento ha sido el resultado de un continuo tren de borrascas que afectó a la península. Diciembre fue húmedo, con el doble de la precipitación esperada; enero fue ‘muy húmedo’, triplicando la media; y febrero resultó ‘extremadamente húmedo’, batiendo récords históricos con 3,45 veces más lluvia de lo normal. Borrascas con nombre como Ingrid, Joseph, Kristine, Leonardo o Marta barrieron la región de forma consecutiva.
El séptimo invierno más cálido
A pesar de las abundantes lluvias, el invierno también ha sido ‘cálido’, con una temperatura media de 9,4 grados, lo que supone 0,8 grados por encima de lo normal. De hecho, se ha posicionado como el séptimo invierno más cálido del periodo de referencia. Febrero fue ‘muy cálido’, con una anomalía de 2,1 grados, mientras que diciembre fue cálido y enero se comportó dentro de la normalidad.
Entrada de Gévora
Marcelino Núñez ha explicado que esta calidez se debe a que las borrascas llegaban con vientos del Atlántico, una masa de aire más templada que la continental. "Todo lo que venga en invierno del Atlántico pues hace temperaturas moderadas o cálidas", ha señalado. Esta situación, unida a la cobertura nubosa persistente, provocó que las temperaturas mínimas fueran "muy altas", impidiendo la formación de heladas.
Tuvimos un aviso rojo por viento, cosa bastante excepcional en Extremadura"
Delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)
Balance de los temporales
El paso incesante de frentes dejó consecuencias notables. Se produjeron alertas por inundación en varios puntos de las cuencas del Tajo y el Guadiana, con desembalses en todos los pantanos. Uno de los episodios más severos ocurrió el 28 de enero, cuando se activó un aviso rojo por viento, "cosa bastante excepcional en Extremadura", según Núñez, con rachas de hasta 150 km/h que causaron numerosos daños.
Tenemos agua en abundancia en nuestros embalses, nuestros suelos, en todas las reservas"
Delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)
El balance positivo de este invierno es la situación de las reservas hídricas. El año hidrológico, que comenzó el 1 de octubre, ya acumula 607 litros por metro cuadrado, casi el doble de lo normal a estas alturas. Esto se traduce, como ha celebrado Núñez, en que hay "agua en abundancia en nuestros embalses, nuestros suelos, en todas las reservas".
De cara a las próximas semanas, y en particular a la Semana Santa, el delegado de la AEMET pide cautela. Aunque existe una ligera señal de más lluvias de lo habitual para finales de marzo, es demasiado pronto para una predicción detallada. Núñez ha recordado que, por estadística, en una primavera normal es habitual que llueva unos tres días durante esa festividad.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.