La nueva ley anti-spam fracasa: las llamadas comerciales se disparan en España

Un estudio de la UCE revela que casi dos de cada tres extremeños sigue recibiendo llamadas no deseadas y el problema, lejos de solucionarse, va en aumento

Celia Lafuente

Mérida - Publicado el - Actualizado

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La Unión de Consumidores de Extremadura (UCE) ha alertado sobre la ineficacia de la nueva normativa contra el acoso telefónico. A pesar de la reciente Ley General de Telecomunicaciones, las llamadas comerciales no autorizadas continúan siendo una práctica generalizada, según se desprende de un estudio realizado en la región y presentado por Lali Bermejo, técnico de la organización.

Los datos del informe son reveladores: casi el 64% de los ciudadanos extremeños ha recibido este tipo de llamadas publicitarias de forma repetida. Según Bermejo, la legislación no se está aplicando a la realidad de las telecomunicaciones modernas. "Si la norma estuviera funcionando, este dato debería ser justo el inverso", afirma la técnico de la UCE, que señala que solo un 36% de los encuestados no ha recibido estas comunicaciones.

Si la norma estuviera funcionando, este dato debería ser justo el inverso"

Lali Bermejo

Unión de Consumidores de Extremadura

El móvil, objetivo desde el extranjero

El informe de la UCE destaca que el 74% de las llamadas se reciben en el teléfono móvil, lo que agrava la situación al invadir la privacidad del usuario en cualquier momento y lugar. Además, un 70% de los encuestados ha recibido comunicaciones procedentes del extranjero, lo que para la UCE es una de las mayores pruebas del fracaso de la normativa. Las empresas externalizan estos servicios a "call centers" ubicados en Sudamérica o el norte de África, donde la legislación es más permisiva.

Un problema que va en aumento

A esta práctica se suma la suplantación de identidad. Aunque la llamada se origine fuera de la Unión Europea, en la pantalla del usuario aparece un número español, lo que aumenta la probabilidad de que conteste. Esta trampa tecnológica genera un "laberinto jurisdiccional" que dificulta enormemente la persecución del fraude.

Lejos de mejorar, el estudio refleja que el problema va en aumento. Ante la pregunta de si reciben más llamadas que hace seis meses, el 66% de los encuestados responde afirmativamente, lo que refuerza la percepción de que el acoso telefónico se ha disparado.