Un hostelero de Cáceres lo deja todo a los 37 años para entrar en el seminario

Alberto cambió su restaurante y una vida resuelta por la fe hace un año y asegura que cada día se siente más feliz y realizado con su nueva vocación

Miriam GarrigaLourdes Baquero

Badajoz - Publicado el

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Alberto, un hombre de 37 años natural de Acebo (Cáceres), ha protagonizado un cambio de vida radical. Tenía un restaurante, una casa pagada y una vida ya construida, pero sentía que algo le faltaba. Por ello, hace un año tomó la decisión de dejarlo todo para ingresar en el seminario y seguir su vocación.

El despertar de la vocación

Alberto explica que su vocación viene "desde niño", pero que la vida le fue llevando por "otros caminos" en los que también fue feliz. Sin embargo, la llamada interior persistió. "Esa llama que él había encendido dentro de mi corazón (...) como que volvió otra vez a llamear", relata sobre el momento en que decidió dar el paso definitivo.

El proceso, según cuenta, ha sido "muy fácil, práctico y muy llevadero". Lejos de arrepentirse, afirma que "en absoluto, cada vez lo tengo más claro". "Arrepentimiento en ningún momento, todo lo contrario", sentencia, y añade que cada día que pasa se siente "más ilusionado, más feliz, más contento".

Un mensaje para los jóvenes

Con la certeza de su decisión, anima a los jóvenes que puedan tener "esa pequeña inquietud" a que no tengan miedo. Aunque entiende que es difícil, "y más si tienes una vida ya resuelta", les invita a "dar el paso que verdaderamente es algo extraordinario y fantástico".

Alberto

Verdaderamente es algo extraordinario y fantástico"

Alberto

Seminarista

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