Un criminólogo cuestiona las primeras investigaciones del caso de Francisca Cadenas y asegura la obsesión como motivación

El especialista examina cómo se investigó el caso desde el principio y analiza las causas de la criminalidad en entornos rurales

Lourdes Baquero

Badajoz - Publicado el

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El criminólogo Enrique Díez de Baldeón ha analizado en COPE el caso de la desaparición y asesinato de Francisca Cadenas en Hornachos, asegurando que "la investigación inicial no se trató con el rigor y la contundencia que requería". Según el experto, aunque ahora hay que centrarse en el buen trabajo de la UCO, es cierto que "al principio las cosas no se hicieron bien".

Las tres claves del crimen rural

Díez de Baldeón explica que en el medio rural se cometen principalmente tres tipos de delitos. El primero responde a un móvil económico, como en el caso de Hinojal; el segundo se debe a disputas por lindes y terrenos; y el tercero, que el criminólogo atribuye al caso de Hornachos, es la obsesión.

El experto detalla que los agresores "se obsesionan tanto humanamente como sexualmente, incluso, con este tipo de víctimas". Describe a las víctimas de estos crímenes como personas con un perfil de empatía y solidaridad, muy integradas y queridas en su comunidad, características que, según él, encajan con Francisca Cadenas.

La UCO: una unidad de élite saturada

Lo que se hizo al principio no fue lo apropiado en muchos sentidos"

Enrique Díez de Baldeón

Criminólogo

Pese a los fallos iniciales, Díez De Baldeón califica el trabajo de la Unidad Central Operativa (UCO) como superprofesional, pero denuncia la falta de medios que sufre este cuerpo de élite. El criminólogo considera que "lo que se hizo no fue lo apropiado en muchos sentidos", y la intervención de la UCO fue clave para resolverlo.

Es una pena que no esté más dotado tanto de recursos humanos como de recursos materiales"

Enrique Díez de Baldeón

Criminólogo

El experto afirma que es "una pena que no esté más dotado tanto de recursos humanos como de recursos materiales". Estima que la unidad debería contar con al menos 4.000 efectivos en lugar de los 500 o 600 actuales para atender el volumen de delitos y los 6.000 casos de desapariciones sin resolver que hay en España.

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