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Un Valencia Basket sin puntería cae con mucha dignidad ante Maccabi Tel Aviv en Jerusalén (85-82)
El 10 de 39 en triples, un 25 por ciento, lastra a los valencianos en su visita a Israel. Se tuvieron tres triples para forzar la prórroga, pero no entró el balón. Ahora a pensar en el UCAM Murcia

Badio aplicándose en defensa ante Maccabi de Tel Aviv
Valencia - Publicado el - Actualizado
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El choque empezó a triple limpio. Brisset y Walker, para los locales, Taylor y Moore, para los valencianos. Todo orquestado por De Larrea, titular en el infierno amarillo, y mostrando su talante de crack. El ambiente, de salida, no impresionó. Valencia Basket salió suelto, 9-17 en el minuto 7, con su juego veloz. Y eso que desde el arco aún no se había ajustado el punto de mira, 1 de 5 en triples. El pabellón empezó a aullar como solo suenan las aficiones israelitas. Eso enchufó y endureció a los suyos que igualaron a 19, obligando a Pedro a pedir tiempo. Pradilla, con su cada vez más mejorado juego de poste, acalló por unos segundos con un dos más uno el desagradable sonido. Con el 19-21 acabó el primer cuarto. Uno de seis desde el arco.
Un paseo por la línea de fondo, como quien recorre un precipicio, y finalizado a aro pasado fue el sello de Montero en el partido. Una locura. Pero Maccabi anotaba más fácil y defendía más duro. Dos robos y dos bandejas pusieron el pabellón en llamas para un 33-28 peligroso. Las pérdidas eran una piedra pesada en la mochila. Nueve hasta este momento. Aún así Valencia Basket es un equipo de mentón duro. Se rehizo, con un mate de Thompson y un triple de Montero, 41-41, minuto 29. Pero el ambiente ya era de máxima presión y eso rebajaba aún más los porcentajes, 3 de 13 en triples, para irse al descanso 47-41.
La vuelta de vestuarios tenía que ser consistente o se podía romper el encuentro. Así fue, para acercarse a 48-46. El problema era que la defensa de Maccabi era férrea y Valencia Basket sufría para anotar. A la máxima de siete, 53-46, le respondieron Costello, con un triple a buena lectura de Pradilla, y Taylor. 53-51. Lundberg, un vikingo, había sido el líder, pero Walker se había ido entonando con el paso de los minutos y eso era un problema. Como los porcentajes, que aumentaban la confianza local, hasta un máximo de 64-54, con el aullido cada vez más incómodo. Se había empinado la cuesta, 70-61 al final del tercero, con ese 28 por ciento, 7 de 25, en triples.
Sus dos contra uno defensivos impedían encontrar hombres libres y los valencianos estaban como asfixiados. Y cuando todo se podría haber dado por perdido, no. Defensa, rebote ofensivo y coraje para pasar del 85-75 al 85-80, minuto 39. Costello corrió y puso el 85-82 a 27 segundos. Tres triples se lanzaron para forzar la prórroga pero no entró. No bastó el arrebato pero se cayó con dignidad.



