¿Qué te puede pasar si te administran una vacuna caducada?: un experto aclara el riesgo real

El doctor Ferran Moraga-Llop detalla las consecuencias de este "grave error" y lanza un mensaje de calma a las 253 familias afectadas

José Miguel Cruz

Barcelona - Publicado el

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Un total de 253 personas, la mayoría bebés lactantes, han recibido vacunas caducadas en Euskadi, un "grave error", como lo ha calificado el propio Gobierno autonómico, que ha hecho saltar las alarmas y ha puesto en duda la seguridad del proceso de vacunación. Esta noticia ha generado una lógica preocupación en la opinión pública, especialmente entre los padres de los niños afectados. Para arrojar luz sobre este "hecho excepcional" y muy sensible, el doctor Ferran Moraga-Llop, pediatra y portavoz de la Asociación Española de Vacunología, ha explicado en 'Herrera en COPE Cataluña' las implicaciones reales de este fallo.

Ante la inquietud general, el doctor Moraga-Llop ha lanzado un mensaje de tranquilidad a las familias.

¿Hay peligro para los vacunados?

Ante la inquietud general, el doctor Moraga-Llop ha lanzado un mensaje de tranquilidad a las familias. El primer y más importante punto a aclarar es que no existe un peligro directo para la salud. "La administración de una vacuna caducada no comporta ningún riesgo para la persona vacunada", ha afirmado con rotundidad el experto. Ha detallado que la fecha de caducidad no influye en un posible aumento de las reacciones adversas, por lo que los afectados no deben temer por su seguridad inmediata.

La administración de una vacuna caducada no comporta ningún riesgo para la persona vacunada"

Entonces, ¿cuál es el problema? El inconveniente reside en la efectividad del fármaco. Como producto biológico, "la vacuna, con el transcurso del tiempo, va perdiendo efectividad", explica Moraga-Llop. Esto no significa que su efecto sea nulo, pero sí que es "menos efectiva". La incertidumbre radica en que "no podemos saber si aquel margen [de caducidad] mantiene una gran efectividad durante un mes, dos o tres", por lo que, una vez superada la fecha, la protección que ofrece es incierta y no garantizada.

La vacuna hexavalente, en el punto de mira

El fármaco administrado por error es la vacuna hexavalente, una inyección combinada que se administra a los bebés a los 2, 4 y 11 meses de edad. Su función es proteger de seis enfermedades graves: difteria, tétanos, tosferina, hepatitis B, poliomielitis y Haemophilus influenzae tipo b, esta última responsable de casos de meningitis. Además de los lactantes, también se ha visto afectado un grupo reducido pero importante de pacientes que han recibido un trasplante de progenitores hematopoyéticos, quienes reinician su calendario vacunal tras el procedimiento.

Pero existe un último y crucial filtro: el propio profesional sanitario que administra la inyección.

Un fallo en la cadena de control

Que un hecho así ocurra evidencia un fallo en la cadena de control que, según ha explicado el pediatra, tiene múltiples puntos de verificación. El proceso se inicia en el departamento de salud correspondiente, que gestiona los lotes y sus fechas de caducidad. De ahí, las vacunas pasan a los distribuidores mayoristas y, finalmente, a los centros de atención primaria, donde debería existir un control de inventario para retirar los productos caducados o próximos a caducar.

Pero existe un último y crucial filtro: el propio profesional sanitario que administra la inyección. El doctor Moraga-Llop subraya la importancia de este paso, que parece haber fallado de forma generalizada en este caso. "Es muy importante siempre registrar la vacunación antes de vacunar", y eso incluye verificar la fecha. "El sanitario, médico o enfermera, cuando administra un fármaco, lo primero que hace es mirar la fecha de caducidad", ha recalcado el experto.

Cuando un sanitario administra un fármaco, lo primero que hace es mirar la fecha de caducidad"

A pesar de la seriedad del incidente, el doctor ha valorado positivamente la rápida reacción del Gobierno Vasco al reconocer el error y comunicar la situación a los afectados, un gesto que considera "fundamental". Ahora, el protocolo sanitario deberá establecer cómo proceder para garantizar la correcta inmunización de todas las personas que recibieron una dosis con efectividad reducida. Mientras, el mensaje principal para los implicados es el de mantener la calma, ya que su seguridad no ha estado comprometida.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.