La calçotada: el ritual social que une a millones de personas más allá de la mesa
Esta tradición catalana, que reúne a millones de personas, ha generado una completa industria a su alrededor y reivindica su carácter como un ritual colectivo y festivo
Barcelona - Publicado el
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Más que una comida, la 'calçotada' es una fiesta colectiva, un 'arte social culinario' que reúne a grupos que pueden superar el centenar de personas en fincas, locales o casas. Se trata de una celebración gastronómica que se erige como una alternativa social y de disfrute frente a otras opciones más rápidas, consolidando una tradición con un fuerte arraigo.
El éxito de esta costumbre radica, precisamente, en su dimensión colectiva. Como explica Guillem Soler, coordinador de 'El gran llibre de la calçotada', es un evento que no se entiende en soledad. "No conozco a casi nadie que vaya a comer 'calçots' solo", afirma. La 'calçotada' es una actividad para realizar en grupo, con la familia, los amigos o los compañeros, y es este componente de ritual y celebración lo que, según Soler, "hace que sea un plato diferencial y distintivo respecto a otros".
Una industria en plena expansión
Este fenómeno social ha impulsado toda una industria a su alrededor. Según los últimos datos, se consumen cerca de cien millones de 'calçots' en aproximadamente cinco millones de 'calçotades' cada temporada. Este auge ha fomentado la proliferación de restaurantes especializados, la organización de concursos y la publicación de libros, movilizando un importante sector económico, especialmente en la comarca de Valls.
Calçotada
La digitalización también ha llegado al mundo del 'calçot' con la creación de la aplicación 'Calçot APP', desarrollada por Arnau Pérez. Esta herramienta permite a los usuarios consultar dónde se celebran 'calçotades' en toda Cataluña y ofrece valoraciones de otros comensales sobre los restaurantes. Sus creadores planean incorporar próximamente información sobre la trazabilidad del producto y el sello de calidad de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), garantizando así el origen y la calidad del 'calçot' que se consume.
'El gran llibre de la calçotada'
Para recoger y explicar este fenómeno en toda su magnitud, la editorial Cossetània ha impulsado 'El gran llibre de la calçotada', un proyecto coordinado por el historiador Guillem Soler. La iniciativa nació al detectar "la falta de un libro que hiciera un abordaje completo" sobre el tema. Aunque existían algunas publicaciones gastronómicas y cuentos infantiles, "no había ninguna obra que ofreciese una visión completa", explica Solé.
Tiene ese componente de celebración que lo convierte en un plato diferencial y distintivo"
El libro es un compendio que ofrece una "visión global" a través de la pluma de diecinueve autores distintos. En sus páginas se explora la historia de la 'calçotada', su vertiente gastronómica, los usos sociales asociados a ella, su reflejo en la literatura y, por supuesto, el impacto económico que genera. Se trata de un retrato completo que va mucho más allá de la receta.
Nadie se resiste a cumplir con la tradición de comer calçots
Entre los colaboradores de la obra se encuentran figuras tan relevantes como los chefs Ferran Adrià y Carme Ruscalleda, quienes aportan sus experiencias personales y su visión sobre lo que significa hacer una 'calçotada'. Su participación subraya que la importancia de este evento trasciende lo puramente culinario para adentrarse en el terreno de lo social y lo festivo.
Valls, el epicentro de la tradición
Aunque hoy en día la 'calçotada' se ha globalizado, especialmente en Cataluña, su epicentro histórico es la comarca de Valls (Tarragona). Sin embargo, la expansión del fenómeno no es nueva. Según Solé, "en los años sesenta ya comenzamos a ver anuncios en prensa de restaurantes de Lleida o incluso de Girona que ya ofrecían 'calçotades'". Actualmente, es posible disfrutar de este manjar en puntos tan lejanos como Madrid.
No conozco a casi nadie que vaya a comer 'calçots' solo"
A pesar de la expansión, desde Valls se sigue reivindicando "la 'calçotada' auténtica". Para ello, cuentan con el sello de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Calçot de Valls, que ofrece al consumidor una garantía de calidad. Esta certificación asegura que el producto es autóctono y ha sido cultivado siguiendo el método tradicional, lo que le confiere unas características que le otorgan un "plus de calidad".
Para Guillem Soler, más allá del lugar, lo que realmente marca la diferencia es la forma en que se disfruta. Considera que la 'calçotada' mágica es aquella que se comparte: "la que se hace en un grupo de amigos, se preparan ellos mismos los 'calçots', se hace el fuego y se está, prácticamente, todo un día de 'calçotada'". En su opinión, esa es la manera de "disfrutarla al máximo".
Tan importantes son los calçots como la salsa
En definitiva, la 'calçotada' se consolida como un excelente producto culinario y un motor para el sector económico de la payesía de Valls y de toda la región. Con la llegada de la Semana Santa, se espera que el consumo de 'calçots' se dispare en numerosas fincas de Cataluña, reafirmando una vez más el poder de convocatoria de esta tradición que une a la gente alrededor del fuego.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.