Jofre, el joven que supera su adicción al móvil: de 11 horas de pantalla diarias a vivir sin él
Su historia, contada en 'Herrera en COPE Cataluña', es un viaje desde el aislamiento total frente a una pantalla hasta la recuperación gracias a una terapia de choque
Barcelona - Publicado el
4 min lectura
La adicción a las pantallas es uno de los grandes problemas de la sociedad actual, una dependencia que afecta especialmente a los más jóvenes. Este es el caso de Jofre, un joven de 17 años que ha recibido tratamiento en el centro Kafka y que ha compartido su sobrecogedora historia en el programa 'Herrera en COPE Cataluña', presentado por José Miguel Cruz. Su testimonio narra un descenso a un aislamiento digital casi total, con jornadas de 11 horas diarias frente al móvil y el ordenador, y un posterior proceso de desintoxicación radical que le ha devuelto el control de su vida. Jofre ha explicado cómo comenzó todo y la drástica intervención que necesitó para poder salir del bucle.
La relación de Jofre con las pantallas comenzó a una edad muy temprana. "Yo diría que comienza por ahí los ocho o nueve años
El inicio de la adicción: 11 horas al día
La relación de Jofre con las pantallas comenzó a una edad muy temprana. "Yo diría que comienza por ahí los ocho o nueve años, de jugar como un loco", ha confesado. Lo que empezó con los videojuegos en una PlayStation 3, se intensificó con la llegada del teléfono móvil, que le daba "más disponibilidad cada día". Esta espiral de consumo digital le llevó a una situación límite, alcanzando una media de once horas diarias de uso. "El que no estaba durmiendo y lo poco que no estaba a clase eran las pantallas", ha relatado Jofre, describiendo una vida completamente absorbida por el mundo digital.
Este nivel de adicción tuvo un impacto devastador en todas las áreas de su vida. Aunque él sentía que podía cumplir con sus obligaciones, el rendimiento no era el mismo y, sobre todo, el ámbito social se vio profundamente afectado. "En el momento más grave de esta adicción, sustituí todo el que podía, el tiempo muerto, por las pantallas", ha admitido. Durante años, Jofre fue consciente de que tenía un problema, pero se sentía incapaz de frenar. "Durante años, supe que tenía un problema, a raíz de que no podía frenar", ha señalado, reconociendo que incluso mintió a varios terapeutas para evitar afrontar la realidad.
El punto de inflexión llegó de una manera totalmente inesperada. Jofre ha relatado con detalle el momento exacto: el 2 de abril por la tarde
Una terapia de choque en su propia habitación
El punto de inflexión llegó de una manera totalmente inesperada. Jofre ha relatado con detalle el momento exacto: el 2 de abril por la tarde, mientras estaba en su habitación jugando con el ordenador y el móvil, como cada día. De repente, alguien picó a su puerta. "Pensaba que eran mis padres y que me llamarían para cenar o lo que fuera", ha comentado. Sin embargo, tras ignorar la primera llamada, la puerta se abrió y entró un hombre adulto que no conocía. "Hola, soy Aleix", le dijo.
Pensaba que me estaban entrando a robar"
La sorpresa y el miedo iniciales fueron mayúsculos. "Yo me asusté porque pensaba que me estaban entrando a robar, es que no había visto nunca a esa persona en mi vida, en mi casa", ha explicado. Ese hombre era en realidad un terapeuta del centro al que sus padres habían acudido en busca de ayuda desesperada. Fue una terapia de choque en toda regla, una intervención directa en su espacio más íntimo. "Me hizo preguntas que yo sabía la respuesta, pero que nadie me había hecho nunca, y básicamente me ayudó a verbalizarlo", ha recordado sobre esa conversación que lo cambió todo.
Jofre comenzó un proceso de desintoxicación estricto que duró varios meses.
Vivir sin móvil: el proceso de desintoxicación
A partir de ese momento, Jofre comenzó un proceso de desintoxicación estricto que duró varios meses. La primera fase, y la más importante, fue un periodo de ocho meses de aislamiento digital total. "Sin el móvil, sin el ordenador. El móvil impensable", ha detallado. No fue hasta pasados seis meses cuando pudo empezar a usar un ordenador de forma controlada en el centro de tratamiento, exclusivamente para tareas relacionadas con sus estudios. El objetivo era claro: romper por completo la dependencia y aprender a vivir sin la constante presencia de las pantallas.
Actualmente, la vida de Jofre es radicalmente diferente. "No tengo móvil, la verdad es que escucho música con un MP3 y estoy muy contento", ha afirmado con seguridad. Ya no siente la necesidad de llenar cada momento libre con el móvil. De hecho, le resulta chocante ver cómo el resto de la gente vive pegada a sus dispositivos. "Choca, ¿no? Porque, por ejemplo, también cuando vas en transporte público, miras a tu alrededor y dices, 'hostia', es que todo el mundo está con el móvil", ha reflexionado en la antena de COPE.
Es increíble, mi vida ha mejorado absolutamente"
El cambio ha sido tan profundo que Jofre no duda en calificar su situación anterior de insostenible. "No es que haya mejorado, es que dónde estaba... Es increíble, mi vida ha mejorado absolutamente", ha sentenciado. Ahora, se enfrenta al reto de reintroducir la tecnología de forma saludable. Ha explicado que ya está en proceso de "hacer una buena introducción al móvil en el día a día", consciente de que es una herramienta necesaria para el futuro laboral y académico. Su historia es un poderoso recordatorio de los peligros del abuso tecnológico y una inspiración sobre la posibilidad de reconectar con la vida más allá de las pantallas.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.