Alan Pace regresa a los USA 'reformulando' Sant Adrià y dudando del VAR
El presidente encandiló con su discurso en IESE en el día 100 de su presidencia en el Espanyol

Éxito de participación en la presentación del IESE Sports Management Center
Barcelona - Publicado el
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El IESE es, probablemente, como con las cervezas, la mejor escuela de negocio del mundo. Allí arriba, en Pedralbes, en su campus norte de Barcelona, el Espanyol ha vuelto a meter la patita unos cuantos años después de que Alan Pace pisará esas aulas por primera vez. En ese MBA que le descubrió la ciudad olímpica en 1992, Pace empezó a ser seducido por el liderazgo empresarial. Hoy, 34 años después, el máximo accionista del Espanyol es el padrino de IESE Sports Management Center, en el que, aún en un estado embrionario, se va a intentar entender mejor la industria del deporte, sus claves, además de formar a sus directivos del futuro.
Los centenares de personas que forman la comunidad IESE (Alumni) van a poder aprender del ejemplo de éxito que representa Pace, nacido para este negocio en el Real Salt Lake, que ahora lidia con la Premier y la Liga al máximo nivel. "Me cuesta digerir la realidad de los clubes y la ambición de los aficionados", dijo Pace, que se felicita por tener en España "los controles económicos que permiten que no haya grandes desastres" pese a que para ello el crecimiento de un club como el Espanyol sea más lento de lo que la gente espera. "Es como un puzzle, vamos pieza a pieza".
Respondiendo a una pregunta realizada por el moderador del acto, Alan Pace la suya, sin alzar la voz pero sin cortase un pelo, sobre la aplicación del VAR en el fútbol actual. "A mí modo de ver no funciona. Se debería utilizar para ocasiones claras y obvias y luego están seis minutos para decidir. No es conciso y destroza el juego. Y luego te reúnes con ellos, con los árbitros, que tienen todas las grabaciones, y eso es una mentira la mayor parte del tiempo. Si tardamos seis minutos por una acción que debe ser clara es que tenemos un problema con el VAR", advirtió Pace.
Departió con muchos pericos un presidente que ayer cumplía cien días como mandatario blanquiazul. No estará ante el Oviedo el lunes ya que debe volar este fin de semana a los Estados Unidos. Pero ha dejado en Barcelona todo bien atado. Le ha dado la coordinación del área deportiva a Sergio Ortega, un fiel hombre de club, que va a poder gestionar y ordenador el trabajo en ausencia física de un Fran Garagarza al que de momento le queda un tiempo en segundo plano y sin asumir todas las responsabilidades que quería asumir. Con Manolo González como hombre fuerte, Pace deja también a Alexander Rosen como persona de confianza.
Que el primer equipo pueda encadenar un par de victorias seguidas en la Liga debería permitir avanzar en el trabajo de cara al verano, no solo en la búsqueda de fichajes (muchos por hacer) sino también para unas renovaciones pendientes de cara a empezar la temporada 2026-2027 con cierta calma y con un nivel medio que no deje lugar a la duda sobre los objetivos mínimos del equipo. En caso de permanencia, recuerden, el contrato de Manolo González se va a prolongar inmediatamente por una campaña más.



