Una enfermera de Valladolid se ofrece como mensajera para combatir la soledad en ingresados por coronavirus

Noelia ha llegado como refuerzo al Hospital Clínico y quiere emplear así las horas de descanso durante su confinamiento

Noelia, enfermera del Clínico con las marcas en la cara a consecuencia del uso del EPI

Javier Luna

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:58

Madrid se ha convertido para muchos en el espejo en el que mirarse. Tanto en la forma de hacer frente al COVID-19, como en su evolución. Pero también por iniciativas sociales, tales como el envío de cartas anónimas para hacer más llevadera la estancia a ingresados por esta enfermedad en hospitales de la capital.

Las dimensiones de Valladolid, menores que las de Madrid, han animado a una enfermera del Hospital Clínico Universitario a embarcarse en una acción similar, pero "más directa". Y así, este martes decidió publicar en su perfil de Twitter el siguiente mensaje: "¡Hola! Soy enfermera y estoy trabajando en la 10° Norte - COVID (las habitaciones impares) del Hospital Clínico Universitario de Valladolid. Si algún familiar/amigo me lee y necesita transmitir algo a su conocido, me puede contactar. Hay mucha gente mayor incomunicada...". Su tuit no tardó en viralizarse y lo han compartido ya más de 7.000 personas.

La situación de estos pacientes, reconoce Noelia, es "muy excepcional". Según ha relatado a COPE, están "encerrados" y la información que les llega a través de los medios de comunicación es, fundamentalmente, relativa a la evolución de la infección que ellos mismos padecen. Lo que "no favorece el ánimo".

Y las medidas de seguridad que deben seguir los sanitarios son también muy exigentes. Pese a que "con infecciosos hemos tratado toda la vida", este nuevo coronavirus ha obligado a reorganizar el trabajo. "Vamos haciendo equipo", explica, puesto que "una vez estás en una habitación, no se puede salir si se te ha olvidado algo". De tal forma que uno "se queda fuera comprobando todo lo que hay que hacer" y "el otro va entrando". Esta fórmula "por ahora nos está funcionando muy bien".

La idea de Noelia, que ha sido contratada como "refuerzo" en el Clínico, es transcribir en un papel o poner voz a los mensajes que familiares o amigos quieran transmitir a los pacientes ingresados en su planta, donde "el 100 por 100 de casos" corresponden al COVID-19. En la habitación no pueden introducir dispositivos digitales de uso personal, dado que "todo lo que entra no sale". "Y no me quiero quedar sin móvil", bromea.

Ya le han llegado los "primeros encargos". Hay quien, incluso, se ha "confundido de planta". Y ahora se afana en comprobar que "esas personas son quienes dicen ser".

"Como estoy confinada sola", argumenta, "en diás de descanso tengo todo el tiempo del mundo". De ahí que no le importe asumir esa labor de mensajera. Siempre y cuando las peticiones no incluyan información confidencial. "Yo no puedo decir ni dónde ni cómo se encuentra un paciente", ha aclarado.

Estos días en el Clínico reconoce que hay una "calma tensa". "Hay casos particualres", explica, "y tienes que saber llevarlos". No ayuda, además, el necesario uso de equipos de protección individual. "Sudas muchísimo" y, cuando acaba la jornada laboral, "sales deshidratado". Eso, por no hablar, de las marcas que pueden verse en su cara al retirarse las gafas de protección. "Espero que, al menos a nivel físico, no nos haga mucha mella", desea.

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