El TSJ suspende la caza del lobo ibérico al norte del río Duero

Lobo ibérico

© JOSE DE LA CUESTA

Javier Luna

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:35

Nuevo tirón de orejas a la Junta. En concreto, a la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, que dirige Juan Carlos Suárez Quiñones. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, a petición de la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL), ha suspendido la ejecución de la resolución dictada desde la Dirección General de Medio Natural en julio de 2016 por la que se autorizaba la caza de 143 ejemplares de lobo ibérico al norte del río Duero anualmente hasta 2019.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo se remite a sentencias anteriores donde dicta que el lobo “no puede ser considerada una especie cinegética” porque para ello, argumenta, “es necesario que en atención a sus niveles poblacionales, distribución geográfica e índice de reproductividad pueda ser objeto de caza”. Esta garantía no consta cumplida, argumenta, al no obrar en el expediente administrativo los informes que lo avalen.

Los intereses que defiende la Junta de Castilla y León para el aprovechamiento cinegético del lobo, tales como la conservación del hábitat natural, la lucha contra los incendios forestales, la incidencia de la caza en la actividad económica de la Región, así como la “obligación de reparar los daños que produce en la ganadería con cargo a los fondos públicos”, advierte el Tribunal, no van acompañados de “ninguna justificación” que explique “hasta qué punto y cómo” van a verse perjudicados tras adoptar este acuerdo.

En los últimos 30 años el número de ejemplares de lobo ibérico ha ido en aumento. Según el último Censo Regional de Lobo Ibérico, se estiman más de 1.600 cabezas distribuidas en 179 manadas. Las organizaciones agrarias insisten en la necesidad de un control tanto al norte como al sur del río Duero. Cada año se producen más de 2.000 ataques de lobos en la Comunidad ocasionando “importantísimas pérdidas”, según el presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, quien denuncia una “persecución” al sector primario. Con estos datos, Aurelio González, coordinador de la Alianza UPA-COAG, considera una “aberración” afirmar que el lobo corre peligro.

La convivencia del lobo y la ganadería extensiva es “posible” y “ha de ocurrir”, asegura el presidente de ASCEL, Juan Ángel de la Torre. “No es de recibo”, apunta, que la única medida que haya promocionado el Gobierno regional sean “los tiros”. Motivo por el cual han solicitado el cese del titular de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones.

Resignación en la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), que alerta de la extensión y proliferación de manadas de lobos en comunidades autónomas limítrofes, como Castilla La-Macha o Madrid. Entre sus exigencias, la declaración de zonas de exclusión en zonas donde es “imposible” su convivencia con la ganadería extensiva, así como la reforma de la Directiva Hábitats, cuyo objetivo es la protección de las poblaciones de especies silvestres. Protección que, en palabras del coordinador regional de UCCL, Jesús Manuel González Palacín, está alcanzando niveles “desorbitados” y está poniendo “en peligro” la continuidad de la ganadería extensiva.

El sector primario, reconoce De la Torre, puede estar sufriendo problemas estructurales “gordos”. En ningún caso económicos, matiza, aduciendo los “llamativamente enormes” emonumentos que recibe de la política comunitaria. Pero el lobo, sentencia, “nunca acaba con ningún tipo de ganadería”.

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