La trampa del biometano a gran escala: de energía verde a problema medioambiental

Estas plantas, concebidas para reciclar residuos orgánicos, pueden agravar la contaminación por nitratos y generar graves problemas si se despojan de la escala humana

Verónica Martín

Salamanca - Publicado el

3 min lectura

Distintas plataformas salmantinas han salido a calle a lo largo de los últimos meses para protestar por la implantación en diferentes puntos de la provincia, de nuevas plantas de biogás, biometano y otros elementos fósiles.

En Doñinos de Salamanca se pretende crear, a tres kilómetros de la capital, una planta de biogás que ya cuenta con autorización ambiental. En esta localidad hay proyectada otra planta de biometano y  está en ciernes una más de hidrógeno verde. A estos proyectos hay que sumar una planta más de biogás en Castellanos de Villiquera y otra de hidrógeno entre Galindo y Perahuy, y Carrascal de Barregas.

Los habitantes de estos municipios se oponen a la creación de estas factorías porque temen que se puedan originar escapes de gas, contaminación del agua corriente, malos olores en el ambiente, además de un deterioro de los servicios e infraestructuras viarias por el mayor tránsito de camiones  y vehículos pesados, entre otras consecuencias. La bióloga Begoña Izquierdo nos cuenta qué es y cómo funciona una planta de biogas.

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Factoría de Hidrógeno verde

El riesgo oculto en los campos

Una planta de biometano es una instalación industrial que recicla residuos orgánicos procedentes de diversas fuentes, como macrogranjas, lodos de depuradoras o mataderos. Mediante un proceso de fermentación en ausencia de oxígeno, esta materia orgánica genera una mezcla de gases, el biogás, que puede usarse como combustible. Si este biogás se purifica para enriquecerlo en metano, pasa a denominarse biometano.

Sin embargo, de esta fermentación se obtiene un residuo pastoso llamado digestato. Este subproducto conserva todo el nitrógeno de la materia original, por lo que su uso como abono en terrenos ya vulnerables agrava el problema de contaminación de las aguas subterráneas por nitratos, un problema que la experta Begoña Izquierdo califica como gravísimo en España.

Producen dolores de cabeza y molestias nerviosas a la gente que vive en estos lugares"

Begoña Izquierdo

Bióloga

Esta situación ya ha provocado que en muchos pueblos de España el agua de los acuíferos no sea apta para el consumo. Además, existe el riesgo de que junto a los residuos orgánicos se introduzcan contaminantes como metales pesados o antibióticos, que acaban en los suelos de cultivo y pueden producir graves contaminaciones.

La escala, el factor que lo cambia todo

Proyectos en Salamanca

La clave, según Izquierdo está en el tamaño. Una planta de biogás adaptada al territorio, que trate los residuos generados in situ para abastecer a una pequeña población o industria, representa un buen modelo de economía circular. El ejemplo que se cita es el de Lacturale, una empresa láctea que autogestiona sus residuos y su energía.

El problema surge con las macroestructuras desmesuradas, a menudo impulsadas por fondos de inversión que buscan beneficiarse de las subvenciones europeas, como los fondos Next Generation. Izquierdo las define como oportunistas, ya que su único objetivo es ganar dinero a gran escala y en poco tiempo.

los metales pesados o antibióticos, acaban en los suelos de cultivo y pueden producir graves contaminaciones.

Begoña Izquierdo

Bióloga

Estas megaplantas necesitan traer residuos de lugares muy lejanos, lo que genera un constante trasiego de camiones que destroza los pueblos y causa molestias a los vecinos, además de los malos olores que pueden emitir.

Impacto en la población y el territorio

Proyectos Doñinos de Salamanca

Aunque los estudios que vinculan los gases de estas plantas con enfermedades graves como el cáncer son aún incipientes, sí se ha constatado que emisiones como el amoniaco o el metano son irritantes. La bióloga señala que "producen dolores de cabeza y molestias nerviosas a la gente que vive en estos lugares".

A esto se suma el impacto socioeconómico negativo: las propiedades pierden valor hasta hacerse invendibles, y otros proyectos económicos locales, como la agricultura con denominación de origen, se ven amenazados por la saturación de los suelos con estas sustancias.

El papel lo aguanta todo y no hay personal suficiente para fiscalizar si estos vertidos se hacen bien o mal"

Begoña Izquierdo

Experta en Biología

Finalmente, la experta se muestra escéptica con el cumplimiento de las normativas sobre la aplicación de estos fertilizantes, ya que, según afirma, "el papel lo aguanta todo y no hay personal suficiente para fiscalizar si estos vertidos se hacen bien o mal".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.