Las claves para crear transportes y ciudades a prueba de accidentes: la seguridad que se exporta desde Valladolid
Dos ingenieros explican cómo la tecnología nos protege en coches, trenes o aceras, desde sistemas antiatropellos a materiales que absorben los impactos

Entrevista con el centro tecnológico Cidaut de Valladolid
Segovia - Publicado el
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En el parque tecnológico de Boecillo, en Valladolid, la fundación Cidaut investiga y desarrolla proyectos de vanguardia vinculados al transporte y la energía. De sus laboratorios han salido innovaciones clave en seguridad, como salvacunetas de bajo coste que ya han evitado muertes. Dos de sus ingenieros expertos, Javier Romo y Javier Villacorta, explican las claves de su trabajo, centradas en la diferencia fundamental entre la seguridad activa y la pasiva.
La distinción es sencilla pero crucial. "La seguridad activa son todos los elementos que están encaminados a evitar el accidente", señalan los expertos. En cambio, cuando el siniestro es inevitable, entra en juego la seguridad pasiva, cuyo único objetivo es "limitar las lesiones que puede causar a un ocupante, a un peatón o a alguien involucrado en el accidente".
"La seguridad activa son todos los elementos que están encaminados a evitar el accidente"
Ingeniero Cidaut
Soluciones globales para la ciudad
El enfoque de Cidaut para hacer las ciudades más seguras es global, abordando la infraestructura, el vehículo y la comunicación entre ambos. Esto se traduce en soluciones como barreras físicas de separación en zonas con riesgo de atropello, pero también en tecnología aplicada directamente al vehículo. Hoy, los coches más modernos pueden detectar usuarios vulnerables y frenar de forma autónoma gracias a radares y cámaras.
Desde el punto de vista pasivo, el trabajo se centra en hacer el frontal del vehículo "más amigable". Se diseñan partes que se deforman con facilidad en las zonas donde suelen impactar las rodillas, la pelvis o la cabeza de un peatón, todo ello para minimizar la severidad del impacto en caso de atropello.
Aunque no existe una normativa que obligue a ello, Cidaut también investiga cómo el mobiliario urbano puede proteger a los ciudadanos. Se han estudiado barandillas capaces de detener un vehículo fuera de control y ya se comercializan perfiles urbanos, unos cilindros bajos que impiden, por ejemplo, que un autobús invada la acera en caso de accidente.
El reto de los usuarios vulnerables
La irrupción de los patinetes eléctricos ha aumentado la percepción de riesgo para los peatones, que junto a los ciclistas, son los usuarios más vulnerables. Los ingenieros apuntan a que la velocidad es un factor crítico en estos accidentes, ya que por debajo de 30 kilómetros por hora "aumenta mucho la probabilidad de supervivencia del accidentado".
El gran problema es que, en una colisión, "el peatón no tiene ningún sistema de retención ni de protección". A diferencia del ciclista o el conductor de patinete, que pueden llevar casco, el peatón absorbe toda la energía del impacto. Por ello, se insiste en la importancia de la señalización, la iluminación y unos sistemas de frenado normalizados para estos nuevos vehículos de movilidad personal.
La seguridad en el transporte ferroviario
Tras el reciente accidente de Adamuz, surge la pregunta sobre la seguridad en los trenes. Los expertos de Cidaut son claros: "los ferrocarriles son seguros". Existe una norma europea que obliga a diseñar las cabezas motrices y los vagones con una resistencia específica a la colisión para absorber energía y proteger a los pasajeros en los escenarios de impacto más probables.
Sin embargo, la normativa no puede cubrir todos los supuestos. "Es imposible proteger frente a cualquier tipo de escenario de choque o de colisión", aclaran. Por este motivo, la norma se centra en los escenarios más comunes y probables, mientras que las colisiones tras un descarrilamiento, al ser muy poco comunes, no se contemplan de forma específica.
"Es imposible proteger frente a cualquier tipo de escenario de choque o de colisión"
Ingeniero Cidaut
La seguridad pasiva también se aplica al interior de los vagones. En las instalaciones de Cidaut se realizan pruebas de choque con maniquíes para validar la resistencia de los asientos y el espacio de supervivencia. Como en un tren no hay cinturón, "la retención la realiza el respaldo de la butaca que está enfrente del pasajero", un elemento que se diseña y prueba de forma exhaustiva para limitar las lesiones.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




