La maestra española que inventó el libro electrónico décadas antes de los e-books
Ángela Ruiz Robles, pedagoga, inventora y empresaria, se adelantó más de medio siglo al libro digital con su Enciclopedia Mecánica
Ponferrada - Publicado el - Actualizado
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Maestra, pedagoga, educadora, inventora, escritora y empresaria, es considerada la precursora del libro electrónico gracias a sus dos inventos patentados. El primero, registrado en 1949, figura inscrito como ‘Procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para la lectura de libros’ y el segundo es conocido como la ‘Enciclopedia Mecánica’, adelantándose en 20 años al dispositivo diseñado por el empresario y filántropo norteamericano Michael Hart y en más de medio siglo a los actuales e-books.
Su faceta como escritora
En su faceta como escritora es autora y editora de 16 libros, dedicados todos ellos a la educación, con la única motivación de hacer de la enseñanza un proceso más humanizado, dinámico y comprensible, en una época en la que resultaba especialmente tediosa y terriblemente jerarquizada.
La academia Elmaca y su labor cultural en Ferrol
En su papel de empresaria, creó la academia para adultos ‘Elmaca’ (iniciales que se correspondían con los tres nombres de sus hijas) en Ferrol, en la que se impartían clases particulares orientadas a la preparación de oposiciones para Aduanas, Correos, Telégrafos o el examen de ingreso a las Escuelas de Altos Estudios Mercantiles.
La academia se convirtió además en el epicentro de la vida cultural ferrolana, donde se organizaban tertulias literarias, exposiciones, y se leían y escribían cartas a las personas analfabetas para sus familiares emigrados. Por toda esta labor pedagógica y social, Ruiz Robles recibió entre otros muchos premios y condecoraciones, entre ellas la Cruz de Alfonso X ‘El Sabio’ en 1947.
Sus orígenes y formación
Ángela Ruiz Robles nació el 28 de marzo de 1895 en Villamanín (León) en el seno de una familia acomodada. Su padre, Feliciano Ruiz, era farmacéutico y su madre, Elena, ama de casa.
Nuestra polifacética leonesa cursó sus estudios superiores en la Escuela Normal de Magisterio de León, graduándose en 1915 con Sobresaliente en Taquigrafía, Mecanografía y Contabilidad Mercantil. Desde entonces y hasta principios de 1918, trabajó como maestra interina en las localidades leonesas de Valcueva y Quintana del Marco.
Una vocación educativa innovadora
En 1918, tras aprobar las oposiciones, obtuvo una plaza en Santa Eugenia de Mandiá, una aldea cercana a Ferrol, donde ejerció como docente hasta 1928. A lo largo de su trayectoria profesional, Doña Angelita, como la conocían sus vecinos y amigos, se caracterizó por una vocación innovadora e inconformista de servicio desinteresado, comprometido y entusiasta tanto hacia sus alumnos como hacia su comunidad.
Tanto es así que, al finalizar su horario de trabajo, se acercaba a los hogares de sus convecinos, mayoritariamente analfabetos, para darles clases particulares de forma gratuita. Ruiz Robles concedía especial importancia a la enseñanza de idiomas, al aprendizaje intuitivo o al uso de ilustraciones. Ocupó distintos puestos: fue nombrada gerente de la Escuela Nacional de Niñas del Hospicio de El Ferrol y años más tarde accedió al cargo de directora del colegio Ibáñez Martín, en el que permaneció hasta su jubilación.
Vida personal
Durante su estancia en Mandiá conoce a su esposo, Andrés Grandal, un marino mercante de Ferrol, con quien tuvo tres hijas. Lamentablemente su temprana muerte dejó a una joven viuda a cargo de sus tres hijas.
La idea que cambió la forma de entender los libros
Ser mujer, trabajadora, viuda y madre en la Galicia rural de los años 50 no impidió que esta tenaz e innovadora maestra persiguiera su sueño de convertirse en inventora.
Siempre movida por su pasión por la educación y su deseo de mejorar el aprendizaje, ideó una nueva forma de entender el libro de texto, permitiendo activar temas mediante pulsadores, iluminar el contenido, aumentar el tamaño del texto, y escribir o dibujar sobre él. Incluso era posible usar tintas luminiscentes para leer en la oscuridad, además estaba diseñado en diversos formatos, como personajes de cuentos, plantas o juguetes.
El invento buscaba transformar la educación, mejorando la calidad de vida escolar y facilitando de esta manera el aprendizaje. Esta primera idea de lo que hoy son los libros electrónicos se enmarca en una más global que contendría todas las asignaturas y materias: la Enciclopedia Mecánica.
Un dispositivo adelantado a su tiempo
El dispositivo se abriría como un libro tradicional. En la parte izquierda se colocarían abecedarios automáticos que permitirían formar palabras y frases. En la parte derecha se presentarían las asignaturas en bobinas intercambiables e independientes, construida además con materiales ligeros para facilitar su transporte a los alumnos.
En la parte izquierda se colocarían abecedarios automáticos que permitirían formar palabras y frases. En la parte derecha se presentarían las asignaturas en bobinas intercambiables e independientes, construida además con materiales ligeros para facilitar su transporte a los alumnos. En palabras de Doña Angelita, la ‘Enciclopedia Mecánica’ “podría ayudar incluso a los niños más rezagados”.
El proyecto que no llegó a fabricarse
En 1971, el Instituto Técnico de Especialistas en Mecánica Aplicada S.A. (ITEMASA) llevó a cabo un estudio sobre la viabilidad de fabricación del dispositivo. Al parecer, un costo de 100.000 pesetas de la época fue el obstáculo que frenó su realización.
Incansable en su empeño, nuestra maestra mantuvo el pago de esta patente y sus actualizaciones hasta 1975, año de su muerte. Nunca renunció a ver su invento hecho realidad, con el que pretendía un aprendizaje más sencillo, atractivo y visual, que resultara más ameno y motivador para los alumnos.
Sobre la colaboradora de COPE: Silvia Rodríguez
Silvia Rodríguez es colaboradora de COPE Bierzo desde el 24 de junio de 2019. La podréis leer y escuchar los lunes en la sección de opinión bajo el título ‘Silvia en COPE Bierzo’ y los fines de semana en ‘Con otra perspectiva’, disponibles en Cope.es/Bierzo.
Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca, Silvia decidió estudiar esta carrera por su pasión por la lengua y la literatura. Disfruta leyendo, escribiendo y escuchando buena música. Además, es feliz trabajando en equipo y cree firmemente que “estamos aquí para ayudar y hacer felices a los demás”.
Silvia también es socia fundadora del Banco de Alimentos del Sil y colabora con esta ONG que realiza una labor destacada en la comarca. Enamorada de la enseñanza, es profesora de inglés, lengua y literatura en la Academia Corcal. Se define como una persona vital, alegre, optimista y con gran sentido del humor. Además, realizó el prólogo del libro ‘Chuma. El Valle del Silencio’ del escritor Miguel Velasco Nevado.
Silvia Rodríguez, colaboradora de COPE