El abogado del comisario pontificio, tras recuperar el monasterio de Belorado: "Falta prácticamente todo"

Tras el desahucio de las monjas cismáticas, la comisión judicial ha entregado las llaves a la Federación de Clarisas y ha certificado el expolio del convento

Ana Palacios de Elías

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El proceso de desahucio de las monjas rebeldes del monasterio de Belorado ha concluido esta mañana con la entrega de las llaves a la Federación de Clarisas, la legítima propietaria del convento. Sin embargo, la recuperación de la propiedad ha destapado una sorpresa desoladora: el interior ha sido prácticamente vaciado, según ha confirmado el abogado del comisario pontificio.

Un monasterio 'desmontado'

El abogado del comisario pontificio, Gerardo Sanz Rubert, ha explicado que el proceso se ha alargado casi tres horas. "Hemos tenido que levantar acta de prácticamente, no lo que había, sino todo lo que no había", ha señalado. Según el letrado, "se han llevado todo, prácticamente". Entre los elementos sustraídos se encuentran camas, muebles, el archivo, que ha calificado como "importantísimo", e incluso retablos de la iglesia.

EFE

Belorado

Para certificar el estado del convento, la comisión judicial ha permitido que antiguas hermanas que abandonaron el monasterio en desacuerdo con el cisma acompañaran la inspección. Ellas han sido, según el abogado, "testigos muy importantes" para acreditar el expolio. Su testimonio ha sido clave para confirmar el estado en que se encontraba el monasterio antes del conflicto.

Un futuro incierto para el convento

Tras el desalojo, se han cambiado las cerraduras y la Federación de Clarisas ha comenzado a evaluar los daños. Sanz Rubert considera que será difícil que otra comunidad lo habite pronto "por el estado en que está el monasterio". Para las hermanas que regresaron ha sido un momento "muy emocionante y muy extraño", ya que cuando se fueron "estaba todavía todo bien, y ahora se han encontrado un monasterio desmontado".

Guardia Civil


El lanzamiento pone fin a un proceso que se inició el 13 de mayo de 2024, cuando las monjas anunciaron su cisma. La inspección de este viernes se ha prolongado durante casi tres horas, desde poco antes de las 10 de la mañana. Con esta actuación, las ex monjas ya no habitan el monasterio, aunque todavía cabe la posibilidad de un recurso judicial.

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