La guerra ahoga al campo español: la odisea de la alfalfa que no llega a su destino

Castilla la Mancha exporta miles de toneladas para los caballos y camellos, muy apreciados en los países del Golfo Pérsico y Arabia Saudita

José Luis Hornillos

Toledo - Publicado el

2 min lectura

La guerra ha desencadenado un bloqueo en la exportación de alfalfa a los países del Golfo, uno de los principales compradores mundiales por su arraigada cultura del caballo y el camello. Esta situación afecta especialmente a regiones como Castilla-La Mancha, un gran centro de producción de alfalfa deshidratada destinada en su mayoría a estos mercados.

Alberto de Linares, que gestiona centros de producción en Villarta de San Juan y Casasimarro, vive esta crisis con gran preocupación. Describe una incertidumbre "total" con decenas de contenedores y barcos parados en el mar que no consiguen llegar a su destino.

Para agravar la situación, las navieras están exigiendo suplementos que, en ocasiones, superan el valor de la propia mercancía. "Las líneas marítimas nos están pidiendo un extra cargo de 3000 dólares el contenedor", lamenta Linares, evidenciando la volatilidad del mercado.

La situación es muy, muy volátil, muchísimos contenedores en el agua, muchísimos contenedores en el puerto"

Alberto de Linares

Linasson

La clave logística del forraje

El conflicto desestabiliza un mecanismo logístico fundamental. Enviar contenedores de forraje a bajo coste hacia Asia permite que el viaje de vuelta se abarate, facilitando la importación de productos de más valor como ropa o piezas de automóvil. "Hacemos más baratas las importaciones de China y de otros lugares", explica Linares sobre este modelo. España es el segundo exportador mundial de forraje, solo por detrás de Estados Unidos.

Un proceso de producción más caro

La alfalfa deshidratada es el resultado de un proceso industrial que reduce el volumen del forraje y evita que se estropee, clave para su exportación. Luis, que cuenta con una explotación en Añover de Tajo (Toledo), explica cómo la alfalfa se recoge y se pica en el campo para llevarla a las plantas de secado.

Una vez en la planta, "a través de gas natural o bien a través de combustible fósil, pues se deshidrata", detalla. Este paso crucial también se ha encarecido notablemente debido al aumento de los precios de la energía, añadiendo más presión a un sector en jaque.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.