Prohibir la caza a menores: la medida de Juventud que choca con la tradición y la economía del mundo rural

Jóvenes cazadores reivindican su afición: "Disfruto un montón del campo y de ver los animales"

José Luis Hornillos

Publicado el

2 min lectura

La propuesta de la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego (Sumar), de prohibir que los menores de edad asistan a cacerías ha provocado un rechazo frontal del sector cinegético. La iniciativa, que busca equiparar la caza a los espectáculos con maltrato animal, ha sido respondida con contundencia por la Federación de Caza de Castilla-La Mancha, que defiende la legalidad y el arraigo de esta actividad.

Un sector fuertemente regulado

El presidente de la federación castellano-manchega, Agustín Rabadán, ha manifestado el rechazo absoluto a la propuesta. Rabadán ha recordado que "la actividad cinegética es una actividad totalmente legal, reglada y permitida", y ha añadido que, de hecho, "es una de las actividades que más normativa le afecta y que más condicionantes y requisitos hay que cumplir".

El impacto económico de la caza en la región

El debate sobrepasa la opinión y se adentra en el terreno económico, donde la caza tiene un peso específico en la comunidad. La actividad supone cerca de un 2% del Producto Interior Bruto (PIB) de Castilla-La Mancha, con una generación de negocio que ronda los 1.000 millones de euros anuales y el sostenimiento de 21.000 puestos de trabajo. Además, de los casi 52.000 cazadores con licencia, la mitad reside en pueblos de menos de 5.000 habitantes.

Una tradición familiar y de valores

Desde las organizaciones del sector, como Atica, una de las más potentes de la región, defienden que la medida atenta contra la libertad de las familias. Ángela Ormeño, portavoz de la organización, subraya que se trata de una forma de vida ligada al mundo rural, la identidad y la convivencia. "Para muchas personas, el campo no es un escenario ajeno ni un entretenimiento puntual, es identidad, convivencia y aprendizaje", asegura, destacando su papel en la transmisión de responsabilidades y el respeto por la naturaleza.

Para muchas personas, el campo no es un escenario ajeno ni un entretenimiento puntual, es identidad, convivencia y aprendizaje"

Ángela Ormeño

Presidenta de ATICA

La normativa actual ya establece condiciones estrictas para la participación de los jóvenes. Los mayores de 14 años pueden cazar si cuentan con licencia, seguro, autorización paterna y van acompañados por un adulto. Los menores de esa edad pueden asistir como acompañantes, pero sin portar armas.

Los propios jóvenes reivindican su afición. Es el caso de Ricardo, de 15 años, que caza desde los cinco. "A mí me encanta la caza, porque disfruto un montón del campo y de ver los animales", explica. José María, de 11 años, comparte esta visión y añade que le gusta estar en el campo y aprender sobre la "gestión de los animales".

A mí me encanta la caza, porque disfruto un montón del campo y de ver los animales"

Ricardo

15 años

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.