El pueblo de Cuenca que parece sacado de un cuento medieval y está entre los más bonitos según el National Geographic

Declarado Conjunto Histórico-Artístico, este pueblo rodeado por el Júcar ofrece un viaje al pasado con un castillo convertido en Parador Nacional

Ayuntamiento de Alarcón

Villa de Alarcón

Carmen Rodenas

Toledo - Publicado el

2 min lectura

En la provincia de Cuenca, el pueblo de Alarcón se alza sobre una colina rocosa, abrazado por los meandros del río Júcar. Este destino, declarado Conjunto Histórico-Artístico, combina a la perfección historia, naturaleza y arte en un entorno de impresionante belleza que parece sacado de un cuento medieval.

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Un Parador en un castillo con 13 siglos de historia

El Castillo de Alarcón, con más de 13 siglos de historia, domina el paisaje desde su posición estratégica. De origen prerromano, fue ciudadela árabe hasta su conquista cristiana en 1184 por el rey Alfonso VIII. En el año 1963 el castillo fue expropiado a la familia Álvarez Torrijos Torres y, una vez rehabilitado, fue inaugurado el 21 de marzo de 1966 como Parador Nacional de Turismo Marqués de Villena, esta fortaleza se ha transformado en un exclusivo hotel de la red de Paradores de Turismo de España, ofreciendo la singular experiencia de dormir entre sus muros centenarios.

Su fisonomía actual responde al estilo gótico, aunque la imponente torre del homenaje presenta rasgos renacentistas. Según National Geographic, la localidad conquense de Alarcón está posicionada como uno de los 100 pueblos más bonitos de España.

Un paseo por la villa amurallada

Para acceder a la villa es necesario atravesar las tres puertas de su recinto fortificado, uno de los sistemas defensivos medievales mejor conservados del país. Se trata de la Puerta del Campo, la Puerta del Calabozo y la Puerta del Bodegón, que forma parte de la estructura del castillo. Caminar por sus calles empedradas es como retroceder en el tiempo, con vistas espectaculares al cañón del Júcar.

Entre sus monumentos imprescindibles destaca la iglesia de San Juan Bautista, hoy convertida en Centro de Arte con los famosos murales de Jesús Mateo, reconocidos por la UNESCO. Completan el patrimonio las iglesias de Santa María y Santo Domingo de Silos.

Fogones con sabor a tradición

La gastronomía es otro de los pilares de Alarcón, con el restaurante del Parador como principal exponente. Su cocina, servida en un salón que evoca la época de la Reconquista, es famosa por platos como el morteruelo y el lomo a la orza. También cuenta con un menú especial en el que no puede faltar el helado de queso.

Como alternativa, La Cabaña de Alarcón, cerca de la Iglesia de Santa María, ofrece un espacio pintoresco con grandes ventanales para disfrutar del paisaje. Aquí se puede degustar una riquísima sopa de ajo o su queso frito, además de un menú degustación con vinos de la Ribera del Júcar.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.