La nueva vida de Javier: 22 años y un bar para dar vida a un pueblo de Cuenca casi vacío
Javier cambió sus estudios de farmacia en Alicante por la hostelería en el pequeño municipio de Beamut, donde ahora busca una vida más tranquila y cercana
Toledo - Publicado el
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La historia de Javier es la de un cambio de vida radical. Con tan solo 22 años, este joven de Elda (Alicante) ha dejado sus estudios de ciclo medio de farmacia y el bullicio de una ciudad de casi 100.000 habitantes para mudarse a Beamud, una pequeña localidad de apenas 50 vecinos. Su objetivo ha sido revivir el corazón social del pueblo: reabrir su único bar, que llevaba cerrado desde la pandemia.
El vínculo de Javier con Beamud no es nuevo, ya que, según relata, era su destino de vacaciones durante los últimos diez años y tiene familia en la localidad. "Salió la opción de coger el bar del pueblo y me aventuré a ello", comenta sobre la decisión que tomó hace aproximadamente un año, cuando se encontraba en un momento de incertidumbre sobre su futuro profesional.
Beamud en Cuenca
Un nuevo comienzo sin experiencia
A pesar de no tener ninguna experiencia previa en hostelería, Javier ha contado con el mejor apoyo posible: el de los propios vecinos. "He tenido suerte que la gente aquí en el pueblo es muy amable, han tenido paciencia", explica. Este respaldo ha sido clave en su proceso de autoaprendizaje para gestionar el negocio, haciendo que la adaptación a su nuevo rol fuera mucho más sencilla.
El contraste entre su vida anterior en el núcleo urbano de Elda y Petrer, y su día a día actual en Beamud, donde la población estable es de apenas "15 o 20 personas", es enorme. Sin embargo, era precisamente lo que buscaba. "Yo lo que buscaba también era un cambio, algo de tranquilidad, que esto el pueblo te lo da, la naturaleza, el clima, todo bueno", afirma el joven emprendedor.
Después de un año de experiencia, Javier no tiene dudas sobre su decisión y se muestra muy satisfecho con su nueva vida. Su entusiasmo es palpable cuando habla de su nuevo hogar y su gente. "Me encanta el pueblo y me encanta la gente, estoy muy a gusto aquí", reitera, confirmando que ha encontrado su lugar en el mundo rural.
Javier en su bar de Beamud
Me encanta el pueblo y me encanta la gente, estoy muy a gusto aquí"
Dueño del bar de Beamud
Un proyecto con futuro
El ritmo del negocio varía a lo largo del año, con picos de actividad durante los meses de verano. "Aquí en verano es cuando más gente hay, se llena más el pueblo, julio y agosto sobre todo", señala Javier. A pesar de la estacionalidad, el modelo de negocio es viable y tiene perspectivas de continuar.
Una de las claves de la viabilidad del proyecto es el apoyo institucional recibido. El ayuntamiento de Beamud le cedió el local a un precio económico, una medida que Javier valora enormemente. "Es una ayuda para todos, tanto para el pueblo como para mí", concluye, subrayando cómo la colaboración ha sido fundamental para que el bar siga adelante.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.