Descubren el fósil de un pájaro que vivió durante el Paleolítico: Gorgonavis alcyone, el ave del Cretácico que 'renace' en el MUPA de Cuenca

El Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha presenta este fósil, un cráneo único que amplía el conocimiento sobre la vida hace más de 125 millones de años

Noelia Barroso

Cuenca - Publicado el

2 min lectura

El Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA) ha sido el escenario para la presentación mundial de una nueva especie de ave fósil, procedente del yacimiento de Las Hoyas en Cuenca. El hallazgo, que recibe el nombre de Gorgonavis alcyone, no solo amplía el conocimiento científico sobre la fauna del Cretácico, sino que también se constituye como un holotipo: el ejemplar de referencia mundial para definir oficialmente a esta nueva especie.

Un hallazgo clave para la ciencia

Este descubrimiento es especialmente relevante porque aumenta la diversidad biológica conocida de las aves primitivas. Según el investigador responsable, Jesús Marugán, este fósil confirma que el antiguo humedal de Las Hoyas "era donde estas aves vivían y desarrollaban su ciclo biológico". Se trata de una información crucial, ya que estas aves han representado "un misterio durante décadas".

El hallazgo se considera una "prueba confirmatoria" de las sospechas que ya tenía la comunidad científica. Marugán destaca que "estos mundos acuáticos, continentales, eran clave para el desarrollo de su vida", lo que sitúa a ecosistemas como el de Las Hoyas en el centro de la evolución aviar.

Gorgonavis, un nombre mitológico

El nombre Gorganavis es un guiño a la mitología griega, concretamente a las gorgonas y a Medusa. La idea, propuesta por el primer autor del estudio, Sergio Martínez-Pereda, nace del hecho de que el fósil es un cráneo. "Hace un guiño a la idea de que realmente esta información viene del cráneo", explica Marugán, ya que para vencer a Medusa era necesario decapitarla.

Encontrar un cráneo es excepcional, pues esta parte del esqueleto "se desarticula muy rápido del cuerpo y se aleja" tras la muerte del animal, lo que dificulta su fosilización. Que el MUPA custodie el holotipo lo convierte en un punto de referencia para investigadores de todo el mundo, que tendrán que visitar sus colecciones para estudiar la especie.

Del yacimiento al laboratorio

El proceso desde el hallazgo hasta la presentación es largo. Tras la excavación, el fósil se somete a una fase de preparación. En este caso, se transfirió a una resina, un método "invasivo" que ya casi no se utiliza pero que ha permitido un estudio más profundo. Posteriormente, el cráneo se analizó mediante una tomografía digital de alta resolución.

Esta técnica puntera "ha permitido ver las estructuras finas, por ejemplo, del pico", detalla el investigador. Gracias a ello, se observó claramente que tenía dientes y cómo se organizaban, lo que fue clave para comprender a qué grupo pertenecía. El proceso culmina con la publicación de un artículo científico para que la comunidad global pueda conocer y debatir la relevancia del descubrimiento.

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