De Cuenca a Málaga: la aventura de un titiritero y sus amigos en vespino
El optense Mario Ezno y su grupo están a punto de culminar un viaje sin coche de apoyo, recorriendo pueblos y emocionado en redes
Cuenca - Publicado el
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El titiritero Mario Ezno y un grupo de amigos de Huete (Cuenca) están a punto de llegar a Málaga para culminar un viaje que iniciaron en sus vespinos. La aventura, que realizan sin coche de apoyo, ha ganado una gran repercusión en redes sociales y finaliza hoy mismo, cuando tienen previsto alcanzar la costa malagueña.
El proyecto nació sin una intención clara, más allá de "disfrutar de las motos y de estar juntos los amigos", según explica Ezno. Sin embargo, el viaje ha cobrado un nuevo sentido: "mostrar lo que hay fuera de una autovía, mostrar la España que no se mira". El objetivo es visibilizar la vida que existe en los pequeños pueblos que conectan las grandes ciudades.
La cara amable del viaje
La hospitalidad ha sido una constante. Ezno relata con emoción cómo les han recibido en pueblos pequeños de 10 o 15 habitantes, donde los vecinos les esperaban para invitarles a café o darles comida. "He tenido hasta días de llorar por cómo nos están cuidando", confiesa el titiritero.
Uno de los momentos más especiales ocurrió en la provincia de Jaén, entre Santa Elena y La Carolina. Allí, un seguidor llamado Juan Antonio salió a su encuentro para guiarles por una carretera increíble y les invitó a su churrería, 'La Rosquilla'. Como detalle, le regaló a Mario un billete de 25 pesetas de 1928. "Ahí nos dimos cuenta de la repercusión que esto estaba teniendo", afirma.
Averías y peligros en la carretera
No todo ha sido un camino de rosas. Las averías mecánicas se han cebado con ellos en la recta final del viaje. "Ha sido horrible porque han empezado a fallar los motores", explica Ezno. Han tenido que desmontar cilindros, pistones y cambiar correas, pero gracias a los conocimientos de mecánica de dos de los miembros, Álex y el propio Mario, han podido continuar.
Sin embargo, para Ezno, lo peor han sido los peligros en las carreteras grandes. "Lo más difícil ha sido la parte de antes de Despeñaperros, pasar con tráiler de 40 toneladas al lado y ver cómo la vespino casi se escapa de la carretera", detalla. El grupo lleva una cámara 360 que ha grabado todo el recorrido.
Un titiritero sobre ruedas
Mario no viaja solo, le acompaña Manolo, su títere. En cada parada, aprovecha para sacar su pequeño altavoz y jugar con los niños y mayores de los pueblos, convirtiendo el viaje en un espectáculo improvisado.
Esta aventura es también una prueba para un proyecto futuro más ambicioso. Ezno considera que la experiencia puede "extrapolarse a que en el futuro se pueda hacer un viaje mucho más largo, incluso fuera de España". Su idea es poder financiarlo trabajando con su títere por el camino.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.